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El propósito del matrimonio

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Pasaje Bíblico: Génesis 2:24-25

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Esta semana, el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón “El propósito del matrimonio” basado en Génesis 2:24-25.

El tema del matrimonio es uno que siempre genera enorme interés; es como si la gente siempre está buscando respuesta a sus problemas con su conyugue. Lo más importante en saber es que el matrimonio es mucho más significativo, sublime, e importante de lo que nosotros suponemos. Es una institución que nace en la mente de Dios (Gen. 2:18), con el objetivo de crear de dos seres una unidad relacional que reflejara la imagen misma del Dios trino (Gen. 1:27), que le permitiera al ser humano completar los propósitos para los cuales Dios lo creó (Gen. 2:18) y que sea el hermoso reflejo de la relación que existe entre Cristo y su iglesia (Ef. 5:32).

¿Cómo entiende Dios, que el matrimonio debe funcionar? Génesis 2:24 es el pasaje por excelencia sobre el matrimonio. Si queremos saber lo que se supone debe ocurrir en la relación matrimonial debemos ir a Génesis 2:24 y su contexto. Ahí hay al menos cuatro condiciones que deben cumplirse para que un matrimonio funcione como Dios quiere.

  1. Debe ser una relación complementaria (Génesis 2:18)

Dios crea una “ayuda idónea” así creando una estructura de funciones. La mujer fue creada para ayudar al hombre a hacer lo que Dios le ha llamado a hacer (1 Cor.11:9; 1 Tim. 2:13). La mujer, creada del ADN masculino, a imagen de Dios, se coloca por diseño de Dios debajo de la autoridad de su esposo en la relación matrimonial.  Es posible que esto le sea chocante a la mujer, sobre todo en nuestros días, pero es importante recordar que el matrimonio no se trata de nosotros como de reflejar una realidad más grande.

En el caso del hombre, esto puede inflar su orgullo y “darle licencia” para el autoritarismo dentro de la casa; pero recuerda, Dios creó a la mujer porque el hombre necesita ayuda. Además, en el rol de cabeza no se trata del hombre; él está llamado a reflejar a Cristo mismo en su trato hacia su iglesia, su novia (Ef. 5:25; Ef. 5:28-29).

  1. Debe ser una relación autónoma y prioritaria (Génesis 1:24a)

A menos que los casados no dejen a sus padres, no hay forma de que la nueva estructura familiar se afiance. El nuevo esposo debe ser autoridad; el padre no puede seguir siendo autoridad ni sobre su hijo(a), pues boicotearía la autoridad del nuevo esposo. La nueva esposa debe ser ayuda idónea y la madre no puede seguir siendo ayuda idónea de su hijo ni hacerlo por su hija, pues boicotearía el rol de la nueva esposa. El matrimonio refleja a Cristo en Su unión con Su iglesia, y para Cristo unirse a la iglesia el padre lo tuvo que entregar y el hijo dejar su gloria en aras de unirse.

Además de autónoma, el matrimonio ha de ser una relación prioritaria por encima de todas las demás relaciones humanas. El matrimonio implica “dejará el hombre…” lo cual conlleva que mi conyugue es ahora la relación en la que debe invertirme de manera más intensa.

  1. Debe ser una relación de unidad total (Génesis 2:24b)

La palabra “unirá” implica literalmente “se pegará a su mujer” así produciendo “una sola carne”. Esta implicación va mucho más allá del aspecto físico-sexual: la unidad ha de producirse en todos los aspectos de nuestras vidas. Dios quiere comunicar esto de una manera tan clara, que crea a la mujer precisamente del mismo cuerpo de Adán.

En Efesios 5:28-29, Pablo le dice al hombre que debe cuidar a la mujer como si fuera “su propio cuerpo…”. Una vez más, esto puede parecerme radical, pero es la mejor forma de reflejar adecuadamente lo que el matrimonio está supuesto a reflejar, que es la unión de Cristo con su iglesia.

  1. Debe ser una relación segura y por ende transparente (Génesis 2:25)

“Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.”

Antes de la caída en pecado de Génesis 3, no había nada que esconder y por tanto nada que temer. La razón para no sentir vergüenza NO era porque tenían cuerpos perfectos; la no vergüenza era una evidencia de esa seguridad que da la conciencia tranquila y una relación segura.

Mantener la transparencia requerirá disposición a confesar, reconocer nuestras faltas y tener una disposición a perdonar.

 

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