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Rendida al diseño de Dios

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No hay nada mas difícil que trabajar en algo en que uno no tiene la habilidad.  Las matemáticas nunca han sido fáciles para mi, al escalar los diferentes cursos, cuando llegué a la Física, la encontré muy difícil. Podía hacerla y tenia que hacerla para pasar el curso, pero requirió de parte mía mucho tiempo y esfuerzo.  Esto es justamente lo que ocurre cuando vivimos fuera del diseño de Dios.  Yo lo se porque lo hice por muchos años. Es de conocimiento común que antes de convertirme, era una feminista y mi vida fue caracterizada por pleitos. De hecho, he dicho que me ponía cada mañana era mis guantes de boxeadora. ¿Por qué? Porque es imposible tener paz mientras vives fuera del diseño de Dios.

Para entender nuestro diseño tenemos que volver a Génesis 1:27, “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”  Primero debemos entender que ser creados a Su imagen significa que debemos reflejarle mientras caminamos aquí y para entender un poco mejor este versículo tenemos que entender que la palabra hebrea utilizada para hombre es “hadam” y significa seres humanos y no solamente los masculinos.  Entonces ambos los hombres, así como las mujeres fuimos creados a Su imagen.  El problema es que como Dios es infinito y nosotras no, Él decidió crear dos sexos, cada uno con algunas de Sus características para que cuando cada uno esta viviendo su diseño, este reflejando a Dios al mundo.

En Génesis 2:18 vemos que “el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea.” La palabra hebrea para ayuda es “Ezer” y significa justamente esto, mientras la palabra utilizada para idónea es “K’enegdo” y significa una reflexión como en un espejo, igual pero opuesto, diseñado para encajar perfectamente. El hombre y la mujer se complementan perfectamente, sin embargo, como somos tan diferentes, la única forma en que podemos encajarnos es cuando cada uno muere a si mismo y siguen juntos con Dios como la cabeza. 

Cada relación humana necesita un líder, y Dios ha decidido, por los dones y habilidades que ha dado a los hombres, que será el hombre, sin embargo, por la misma caída en Edén, cada una de nosotras nacemos con el deseo de dominar.  Génesis 3:16 nos dice, “En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.” La palabra utilizada para deseo es “teshuqah” y realmente significa dominar. Para demostrar el significado bíblico quiero leer otro versículo donde la misma palabra esta usada; es cuando Dios habla con Caín en Génesis 4:7, “Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo (teshuqah)”.  El problema radica en varios puntos, primero el hombre terminara dominando a la mujer porque fue decretado por Dios como castigo.  No importa cuanto lo rechacemos, es una batalla que no podemos ganar.

Segundo es que el mundo tiene otro significado para un ayudador; es subordinado y con menos valor que el líder, pero esto no es un concepto bíblico. Vemos que la palabra “Ezer” esta utilizada 21 veces en el Antiguo Testamento y aparte de las dos utilizada para las mujeres, las otras 19 describen al mismo Dios. La mujer bíblicamente tiene el mismo valor que el hombre sin embargo los roles son diferentes debido a la forma en que fuimos diseñados.

Como los hombres son tan pecaminosos como las mujeres, hay muchos abusos que han ocurrido a través de las generaciones y una de las razones es cuando los hombres sienten que están siendo dominados se vuelven agresivos sin embargo cuando la mujer acepta su rol y trata al hombre con un espíritu tierno y sereno hay menos probabilidades de agresión. Dios entiende su creación y entiende como se mal funciona en personas pecaminosas y Su deseo es protegernos. Él nos ha dicho a través de Jeremías en 29:11, “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros “—declara el SEÑOR—” planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.” La única forma de vivir en paz con Dios y luego con nuestros esposos es vivir Su diseño.

Una de las fortalezas de la mujer es influenciar a aquellos alrededor de ella. Eva influenció a Adán para pecar y nosotras intencionalmente debemos decidir como influenciaremos a nuestros esposos.

La pregunta para nosotras es si ¿queremos influenciar como la mujer de Proverbios 31 donde “Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.” (v.23) o preferimos como la mujer de Proverbios 7, que lleva a los hombres como “el buey al matadero” (v.22)?  Para tener paz, no solamente en nuestro hogar sino en nuestra vida, necesitamos tener paz con Dios y esto demanda vivir nuestro diseño.

¡La única forma de vivir para que Jesús brille es aceptando el rol y el guion que Él ha escrito para nosotras con la meta de glorificarle a Él no importa las circunstancias y de ser el viento debajo de las alas del líder!

La “EZER” es una persona fuerte, es una mujer que trabaja para fortificar y no destruir, y es una mujer que completa, no compite. ¡Esto es la mujer que edifica su casa!

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cuál es mi meta de vida…brillar para sobresalir o trabajar para que Jesús brille?

¡Seamos el viento debajo de las alas de los líderes para que juntos demostremos a un mundo oscuro, la gloria de Dios!

¡Bendiciones!

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Cathy Scheraldi de Núñez
Es la esposa del pastor Miguel Núñez. Cathy es doctora en medicina, con especialidad en endocrinología. Es directora del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional (IBI). Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, que se transmite por Radio Eternidad.