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Padres: Un rol dado por Dios

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 “…Pero yo y mi casa, serviremos al SEÑOR.” (Josué 24:15) 

Suena ilógico que una mujer esté escribiendo sobre el rol del padre en una familia, sin embargo, cada una de nosotras hemos sido impactadas por un padre, en algunas ocasiones en formas positivas, pero en otros casos en formas negativas y ellos han impactado nuestros corazones en la forma en la cual nos relacionamos con nuestro Padre Dios y por eso es tan importante crear una familia en la disciplina e instrucción del Señor (Efesios 6:4).  

El rol del Padre ha sido dado a la familia no como una construcción cultural sino por Dios y entonces debemos buscar lo que Dios ha plasmado en la Biblia. Aunque no somos padres, pero si estamos casadas y si tenemos hijos, como “ezeres”, debemos ayudar a nuestros esposos a ser lo mejor que él puede ser porque le traemos bien y no mal todos los días de su vida (Proverbios 31:12). 

Mientras caminamos por el AT, vemos que los padres judíos daban una bendición a cada hijo orientándolo a lo que Dios quería para su vida. Dios ha dado a los padres el rol de diseñar una visión piadosa para cada hijo porque los jóvenes carecen de visión. Al tener a alguien mayor y más sabio que quiere lo mejor para su vida, podría cambiar su destino, mientras está demostrando lo que Dios hace por nosotros (Efesios 1:11). Cada hijo es diferente con diferentes talentos, personalidades, capacidades y dones y los padres que oran buscando el rostro de Dios con cada hijo, puede dirigir a cada uno en el camino que Dios tiene para ellos.  

Para hacer esto se requiere tener un amor incondicional o ágape, el amor que Dios tiene por nosotras. Cuando un padre ama así a su esposa y a cada hijo, el hogar será un lugar seguro, un lugar de paz, un lugar donde la familia siente el amor de Dios. Pero para hacer esto se requiere paciencia, humildad y un entendimiento de lo que cada hijo necesita para sentirse amado. Este discernimiento solamente viene de Dios y entonces es necesario buscar a Dios en oración mientras estudias a tus propios hijos. 

Aunque la mujer ha sido creada para proveer la protección emocional de sus hijos, el hombre fue diseñado para proveer la protección integral que incluye la física, lo emocional y lo espiritual. Leemos en Génesis 1:26 que Dios mandó tanto a Adán y a Eva a ejercer dominio sobre la tierra, sin embargo, las palabras hebreas utilizadas para esposo y esposa demuestra la diferencia en como demostrar este dominio. “Ish” es la palabra para esposo y tiene la raíz de fortaleza mientras la palabra para esposa es “Isha” y está escrita así porque vino del hombre y tiene por raíz ser suave. Como Dios es nuestro refugio, el padre debe ser el refugio de la familia y la persona que camina junto con su esposa, demostrando los principios bíblicos en las lecciones identificadas en el diario vivir para inculcar en ellos las cualidades de carácter que necesitan para estar preparados para la batalla espiritual que enfrentaran solos en el futuro. Sabemos que ser padre implica hacer sacrificios, sin embargo, los mismos deben ser visible a los hijos para modelar una vida piadosa para ellos. En la niñez, los niños idealizan a los padres por lo que ven y quieren imitarlos. Los padres deben dejar un ejemplo digno de imitar y cuando fallen, ser suficientemente humilde de pedir perdón para que ellos también no tengan miedo de fallar ni pedir perdón. No es solamente las mujeres que deben pasar el legado a la próxima generación sino los hombres también. Cuando ellos hacen un buen trabajo, no solamente hay una familia sana sino una que está formando una próxima generación sana. Esto requiere sacrificio y sabiduría, la pregunta es ¿si quieren servir a Dios o solamente quieren hacer lo que desean? Hay muchas responsabilidades en una familia y el padre es el proveedor de la familia, sin embargo, el trabajo no puede ser su prioridad sino la provisión es para cuidar y proteger a su familia. Cuando han decidido traer hijos al mundo, es necesario adorar a Dios a través de cuidar a su familia. Los hombres tienen la capacidad de levantar su familia en la admonición del Señor (Proverbios 22:6) y cuando eligen servir a Dios con su familia, Dios hará que los corazones de sus hijos formen lazos con la ellos y aún más importante tendrán una relación con Dios porque han visto a Dios en su padre. Nuestro Padre celestial es el último ejemplo de un padre justo y sabio y Él es capaz de completar las limitaciones que los padres terrenales tienen. 

Como Dios es nuestro Padre, si han decidido ser un padre que honre al Señor, Dios le dará la sabiduría en cómo hacerlo con su familia y nuestro rol como madres es apoyar en oración, actitudes y en acciones la obra que tu esposo hace para su familia.