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Jesús, el hilo conductor de la Biblia

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Aileen: Bienvenidas a Mujer para la gloria de Dios, quien les habla Aileen Pagan de Salcedo, Cathy Scheraldi de Núñez y Mayra Beltrán de Ortiz. MPLGDD es una producción del Ministerio de mujeres Ezer de La IBI, bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría.

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El programa de hoy lo hemos titulado “Jesús, el hilo conductor de la Biblia”

Cathy: Gracias a Dios por todas aquellas que nos apoyan con su sintonía y mensajes. Dios permita que para el cierre de este programa estemos clara en la respuesta a la pregunta que nos planteamos hoy: ¿Estudias la Biblia buscando entender cómo todo apunta a Jesús?

Como siempre, antes de iniciar con nuestro estudio, vamos a orar.

Mayra: En el programa anterior terminamos relatando sobre un momento muy conocido por todos entre Pedro y Jesús: cuando Jesús le dice a Pedro, “No temas; desde ahora serás pescador de hombres.”

Pedro fue un hombre de temperamento 100% sanguíneo, impulsivo, siempre listo para dar sus opiniones. Obviamente como todo sanguíneo, le encantaba estar entre la gente. 

Aileen: También Pedro fue flexible; cuando Jesús lo llamó, dejó todo para seguirlo. ¡Todos sabemos que el llamado de Dios es irresistible!

Aunque estos hombres no entendían todo lo que sucedía y su proceder realmente no era el más lógico, Pedro, Andrés y Juan dejaron sus redes de pescadores de su trabajo para seguir a Cristo. Estos eran hombres ya adultos y seguramente con familias que sustentar. Sin embargo, dejaron la seguridad de su profesión para seguir al Mesías.

Andrés y Juan habían sido discípulos de Juan el Bautista. Sin embargo, al conocer a Cristo, le siguieron. De nuevo vemos aquí lo que Jesús luego dijo en Juan 15:16, “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca;”

Cathy: Esto no es diferente con nosotras. Efesios 1:4 nos instruye: “nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.” También vemos que el llamado que Dios nos hace, además de ser irresistible, es por la eternidad. A pesar de la falta de lógica, de la inseguridad, y del especulo y hasta el reclamo de sus propias familias, después de que Jesús llamó a estos hombres, estos persistieron en seguirle hasta el final, como nos relata la Biblia.

Regresando a Efesios, Dios es quien decide a dónde debemos caminar y cómo debemos caminar. Leamos en el capítulo 2:10, “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”

Mayra: Esto mismo nos dice Lucas en otra forma en el capítulo 12:7, “aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.” Dios en Su omnisciencia sabe todo de nosotras, desde cuándo naceremos hasta cuándo moriremos.

Antes de yo conocer a Cristo, vivía centrada en mí, en mi fama, mi dinero, mi placer, etc.  Sin embargo, aun después de obtener todo esto, todavía me sentía vacía.

La razón de este vacío es porque, según Salomón en Eclesiastés 3:11, Dios ha puesto el sentido de eternidad en nuestros corazones. El problema radica en que el pecado nos ha separado de Dios, y aun hasta antes de entender las Escrituras, el ser humano puede reconocer su vacío. ¡Su torpeza y necedad está en entenderlo y aceptar a Jesús como la única respuesta! Es como Blaise Pascal dijo: “hay un vacío en forma de Dios en el corazón de cada hombre que no puede ser satisfecho por ninguna cosa creada, sino solo por Dios el Creador, dado a conocer a través de Jesucristo.” Por eso, cuando mi objetivo de vida se convirtió en vivir para la gloria de Cristo, ¡mi vida se llenó de propósito!

Aileen: Cuando vivimos para Él, comenzamos a experimentar Su gozo y Su paz aquí en el mundo; en fin, disfrutando de la compañía del Señor mientras vamos dejando un legado a la próxima generación apuntándoles hacia Cristo.

Cathy: Ninguna de nosotras entendemos de un todo cuando Dios nos hace el llamado para salvación. Reconocemos que algo ha cambiado, nos sentimos atraídos a conocer mejor a Dios, pero seguimos buscándolo a través de los métodos del mundo. Dios es quien nos va revelando la verdad progresivamente. Él renueva nuestra mente con Su verdad, la cual es muy opuesta a lo que estamos acostumbrados. Por eso necesitamos transformar nuestra mente para que podamos verificar lo que Dios está haciendo (Romanos 12:2). 

Mayra: A diferencia de Jesús quien siempre entendió cuál era Su meta y nunca se desvió de esta. Porque Jesús cumplió con este propósito y murió por nosotros, Él abrió el camino para que pudiéramos seguirle y llegar al Padre.

Jesús no solamente hizo el camino, sino que se ha ido delante a preparar un lugar para nosotras. Un día, Él vendrá de nuevo para llevarnos donde Él esta. ¡No hay forma de perdernos nuestra salvación es eterna!  Regresando a la vida de Jesús, volvamos al Antiguo Testamento porque la Biblia es la historia de la redención con su culminación en la vida y obras de Jesús. Al estudiar el Antiguo Testamento, es necesario buscar a Jesús porque todo apunta hacia Él.  

Aileen: En un principio, Dios creó todo perfecto, pero justo después de la caída de Adán y Eva, todo fue deteriorándose cada vez más. Leamos en Génesis 6:12 donde Dios dijo a Noé: “Y miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” La perfección se corrompió tanto que todo fue destruido por el diluvio, menos los que respondieron al llamado que Dios hizo a través de Noé y entraron en el arca.  Aquellos que, de nuevo, Dios eligió para que entraran.

Esta arca simbolizaba a Cristo porque el arca es uno de los tipos más claros de la salvación del creyente por medio de Jesucristo. Porque los únicos que son salvos de sus pecados son aquellos que están en Cristo (2 Corintios 5:17).

Luego del diluvio, cuando llegamos a los hijos de Jacob, su hijo más joven, José, fue vendido como esclavo por sus hermanos a una caravana de ismaelitas.

Cathy: Fue traído a Egipto donde llegó a ser la mano derecha del Faraón. Dada una hambruna en la tierra prometida, los hijos de Jacob fueron a Egipto en busca de alimentos.  Allí se encontraron a su hermano José, quien los perdonó y les envió de regreso cargados de alimentos.

Al pasar de los años, los judíos se convirtieron en esclavos y, a través de Moisés, un tipo de Cristo, fueron liberados por Dios, al cubrir los dinteles de sus casas con la sangre de un cordero sacrificado. Este cordero y su sangre también apuntaban a lo que Cristo, el hijo de Dios, haría por ellos en el futuro.

Los judíos llegaron a la tierra prometida; sin embargo, dada su desobediencia, el Señor permitió que los enemigos de Israel le invadieran y dominaran. Fue hasta 2000 años después de quedar en el limbo, en 1948, cuando David Ben-Gurrion proclamó el estado de Israel y su independencia.  Desde entonces, Israel es constantemente atacado por sus vecinos.

Mayra: Israel, en la mente de Dios, es el centro del mundo, por esto Jesús nació allí. La batalla continuara hasta que Él regrese, dada la desobediencia del pueblo. Dios advirtió a los judíos a través de Moisés de que, si le obedecían, disfrutarían abundancia, pero si le desobedecían, sufrirían hambruna, pestilencia, pobreza, y serian invadidos por sus enemigos.

A pesar de todo, Dios ha sido fiel a los judíos y estos han prosperado. Un ejemplo de esto es que hace años, unos ingenieros judíos lograron obtener agua excavando en el subsuelo del desierto y, tal es la cantidad de agua que han encontrado, que estos hoy venden agua a sus vecinos. ¡Hoy en día hay hasta fincas en el desierto!

Aileen: De hecho, esta es una de las señales por las que creemos que el regreso del Señor está cerca.  Leamos Isaías 35:1-2, “El desierto y el yermo se alegrarán, y se regocijará el Arabá y florecerá como el azafrán; florecerá copiosamente y se regocijará en gran manera y gritará de júbilo.”

La historia de los judíos demuestra la continua fidelidad de Dios y lo que este ha dicho una y otra vez sobre la necesidad de la obediencia. 

Cathy: La realidad es que muchas veces el pueblo judío fue tan desobediente que no se notaba ninguna diferencia entre el comportamiento de estos y el comportamiento de los paganos que les rodeaban. Pero Dios, entonces, levantó a un pastor y lo hizo rey del pueblo: el rey David. Este era diferente a los otros hombres a tal punto que Dios mismo dijo en 1 Samuel 13:14 que David era “un hombre conforme a su corazón”. David fue un gran pecador; sin embargo, su deseo era honrar al Señor y Dios prosperó su reinado.

Mayra: David destruyó los ídolos de los vecinos de Israel y dirigió al pueblo a adorar al único Dios verdadero. Y, ¿qué ocurrió? El reino no solamente creció en territorio sino también en riqueza. La tierra fue fértil y el ganado se desbordó, de nuevo demostrando lo que Dios había dicho: si mi pueblo me obedeciera, ¡disfrutarían de gran abundancia!

Este es otro ejemplo de la fidelidad de Dios quien cumple Sus promesas. Ni David ni el pueblo fueron perfectos, pero Dios no esperaba perfección. ¡Él sabe de lo que somos capaces y Él espera que cumplamos solo hasta donde podamos!

David entendió la relación especial que Yahweh tuvo con Sus ancestros, la promesa dada a Abraham y la relación que Dios continuaba teniendo con Su pueblo. David tuvo el don de escribir canciones y de ser un adorador, y utilizó su posición como rey para dirigir al pueblo en adoración a Dios.

Aileen: El sueño de David fue edificar el Templo y empoderó al sacerdocio para hacer la adoración de Yahweh su prioridad. Él buscó los mejores materiales y constructores para edificar la casa del Señor, porque su devoción al Señor era su prioridad.

Sin embargo, Dios no le permitió edificar el Templo porque él había derramado mucha sangre.

Como parte del plan de Dios, David fue un hombre de guerra.  Sin embargo, el hecho de que Dios no le permitió edificar el Templo implica que derramó más sangre de lo Dios le había ordenado. Sabemos que esto es verdad porque la muerte de Urías respondió al plan malvado de David, ¡y no a una orden de Dios!

Sin embargo, la fidelidad de Dios es tal que, a pesar del exceso de derramamiento de sangre, Dios le prometió a David que su reino continuaría para siempre.

Cathy: David entendió que esto significaba que el Mesías que habría de venir, procedería de su semilla porque la eternidad va más allá de lo físico. A pesar de sus faltas, del poder y de las riquezas que obtuvo, David permaneció humilde ante Dios y persistió en su deseo de honrarle porque él reconocía a Dios como el precursor de todo. Esta actitud no surge de un corazón pecador, ¡sino del obrar de Dios en David! Escuchemos lo que David dijo a Saul cuando se ofreció a luchar contra Goliat en 1 Samuel 17:37, “El SEÑOR, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de la mano de este filisteo.” Desde joven y hasta el día que murió, ¡David supo que el éxito que obtuvo era dado por Dios!

Mayra: Sin embargo, David tuvo una debilidad y esta fue con las mujeres. Al no poner límites y evitar la tentación, deshonró a su Dios y pagó las consecuencias, no solo él, sino hasta la siguiente generación con su hijo Salomón.

El reino que Dios estableció en Israel comenzó a derrumbarse cuando su hijo Salomón persistió en el pecado de lujuria, llegando a tener hasta setecientas mujeres, incluso mujeres extranjeras que desviaron su corazón tras sus dioses paganos.

En consecuencia, Dios levantó adversarios y arrancó el reino de las manos de Salomón, dividiéndolo en 12 tribus y dejando a Salomón solamente con una parte (1 Reyes 11).

Luego, el hijo de Salomón, Roboam (hijo de una de sus esposas no judías), se convirtió en rey y rehusó tomar el consejo de los ancianos.  El reino se dividió en dos: las 10 tribus del norte fueron con Jeroboam; este es el reino de Israel. Mientras que Roboam se quedó con dos tribus que se llamaron el reino de Jacob.

Aileen: Dios no le quitó a David todas las tribus, para así cumplir la promesa que le había hecho a David, de que su reino continuará para siempre.

Nuestras acciones siempre tienen consecuencias y los caminos de Dios nunca son los nuestros. 

Al hoy poder ver los resultados que ocurren cuando Su pueblo le desobedece, ¡nos debe ayudar a confiar más en Él y a obedecerle aun cuando no lo entendamos!

Cathy: Guao, ¡que increíble es la concordancia que hay entro estas historias!

En el próximo programa, seguiremos analizando cómo todas las historias bíblicas, de una y otra forma, ¡nos apuntan a Jesús!   

Mayra: Recuerden que necesitamos de sus oraciones para seguir compartiendo en MPLGDD el mensaje del evangelio. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor!

Aileen: No dejen de seguirnos en las diferentes plataformas de las redes sociales. Les esperamos en nuestro próximo programa, ¡bendiciones!