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Iniciando el nuevo año con gratitud

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¡Oh tu fidelidad! ¡Bienvenido 2021!

Un nuevo año, un nuevo comienzo.  Cada nuevo año viene cargado con altas expectativas para una gran mayoría de nosotras.  Sin embargo, para muchas la llegada de un nuevo año pudiera estar plasmada de tristeza, ansiedad y hasta depresión. 

La pena y el desaliento muy fácilmente ensombrece el gozo, somos muy rápidas en señalar lo que no funcionó o no está funcionando en nuestras vidas, y sin embargo lo que salió bien y sigue bien toma tiempo en sobresalir porque con mucha probabilidad esto ese algo que damos por sentado.

Gratitud

La palabra gratitud proviene de la raíz latina gratus, que significa “agradable; bien recibido; beneplácito”.  Esta raíz, adicionalmente, también dio origen a otras palabras relacionadas, tales como gratis, gratificación y gratuidad. 

El valor de la gratitud es cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda.  No consiste, necesariamente en “pagar” ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto, reconocimiento y guardar en la memoria ese acto de generosidad.

¿Qué dice Jesús sobre la gratitud? 

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.” (I Tesalonicenses 5:18).

“Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él.” (Salmo 118:24).

La gratitud es importante para Dios. La palabra “gracias” aparece de diferentes maneras numerosas veces en la Biblia.  En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo escribió al menos 46 veces acerca de dar gracias.

Ser agradecidas en todas las situaciones nos ayuda a desarrollar nuestra confianza en Dios y nos ayuda a ser humildes.  Aunque la mayor parte de las veces nuestra gratitud está relacionada a experiencias positivas, tenemos que aprender a valorar lo bueno y lo malo.  Dar gracias a Dios en situaciones difíciles nos puede ayudar a valorar más los buenos tiempos.  “En todo” mencionado en 1 Tesalonicenses 5:18 es el reto.  Cuando vemos nuestras bendiciones estamos agradecidas por las cosas que el Señor ha hecho por nosotras y provisto para nosotras.  Así que damos gracias con alegría, lo cual es muy fácil de hacer.  Pero, nos resulta difícil darle gracias cuando al parecer no hemos recibido más bendiciones y nuestra situación no es muy positiva.  Sin embargo, Pablo nos dice que dar gracias en todo es la voluntad de Dios para nosotras.

Es una realidad que desde marzo del 2020 hemos vivido tiempos sin precedentes en la historia reciente.  El coronavirus lo trastocó todo: nuestras relaciones personales, hábitos, costumbres, mundo laboral, economía. Todo. 

El 2020 y así como el 2021 fueron años que, para muchos, lamentablemente, han sido uno de los más tristes en sus vidas, pues perdieron a un familiar, a un ser querido, a un amigo, y hasta el trabajo que sustentaba a su familia a causa de esta pandemia. Definitivamente no alcanzan las palabras (ni las lágrimas) para describir lo que muchos han vivido durante el 2020 y 2021.  Las vacunas y su aplicación trajeron optimismo en medio de la incertidumbre, aunque también han traído división entre los que no creen en ella como la solución de detener la propagación del letal virus.

Pero es muy cierto que han sido años para reinventarse, para hacer una pausa y reflexionar sobre lo verdaderamente valioso de la vida, que poco tiene que ver con lo material, y para seguir adelante pase lo que pase.

Gratitud en el Año Nuevo

Cada año, muchas personas dan inicio al nuevo año con metas de vivir diferente en algún aspecto de sus vidas.  Sin embargo, después de varias semanas los intentos de cumplir con sus resoluciones pasan al olvido.

Por lo regular tenemos como una costumbre o tradición escribir nuestras metas al inicio de cada año.  C.S. Lewis escribió que, “Nunca eres tan viejo para establecer una meta más o para soñar un nuevo sueño.” Personalmente yo acostumbro a escribir mis metas en las diferentes áreas de mi vida: espiritual, relaciones, finanzas, trabajo y hasta vacaciones.   Aprendí desde muy joven que las personas que escriben sus metas son más propensas a alcanzarlas y por esa razón acostumbro a hacerlo. 

No puedo negar que la llegada del año 2022 se siente completamente diferente por diversas razones en mi vida personal por lo que he decidido iniciar el nuevo año acogiendo la gratitud.  En vez de crear mas metas, me he tomado el tiempo de escribir una lista de todo por lo que estoy agradecida en las diferentes áreas de mi vida.  Mi resolución para este nuevo año por lo tanto es practicar el arte de la gratitud imaginándome mi vida, y el mundo donde vivo, como una oportunidad, no una deuda.  Mi resolución es enfocarme en lo necesario y trabajar junto a otros para hacer posible que todos a mi alrededor puedan vivir y vivir bien.  De esta manera solo estaré generando sentimientos de amor y bienestar en este 2022.

Hermana, amiga que me lees, contemos nuestras bendiciones en este nuevo año, escríbelas una por una, pero sobre todo demos gracias a Dios por su mayor regalo – el regalo de Sí mismo y de Su Hijo, en Su muerte sacrificial por cada una de nosotras y en su vida resucitada por la cual vivirá por siempre para ser nuestro gozo eterno. Que en este nuevo año 2022 y por siempre podamos mantenernos enfocadas en Aquel que nos guiará en este nuevo trayecto: Jesucristo.

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Decidida a honrar el diseño de Dios para la mujer. Esposa de Federico Ortiz, madre de 2 y abuela de 3. Graduada del Instituto Integridad & Sabiduría. Miembro y diaconisa de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) donde es parte del cuerpo de consejeros y es Coordinadora del ministerio de mujeres EZER.