Luis Núñez • 2 abril, 2019
Los Salmos nos fueron dados no solo para leerlos, sino para orarlos. Esta verdad transforma nuestra aproximación a este libro: son palabras inspiradas por Dios que Él mismo nos entrega para que se las devolvamos en oración. Cristo, nuestro gran sumo sacerdote, experimentó las mismas angustias que nosotros —fue tentado en todo, vivió dolor, e incluso clamó "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"— y por eso podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia sabiendo que Él comprende cada emoción que traemos ante el Padre.
El libro primero de los Salmos (1-41) nos enseña a desarrollar confianza en el cuidado de Dios precisamente en medio de la angustia. De estos 41 salmos, casi todos reflejan opresión, enemigos, pecado, enfermedad o temor a la muerte. Sin embargo, el mensaje central no es la dificultad sino cómo el salmista —y nosotros con él— aprendemos a confiar: en la Palabra de Dios, en la promesa de que Él escucha y responde, en que Él es nuestro refugio, y en que finalmente destruirá al impío y preservará al justo. El Salmo 20 nos enseña a clamar en angustia; el Salmo 21 nos muestra que Dios responde fielmente. La mayor angustia del creyente no son las circunstancias externas, sino sentirse abandonado por Dios —algo que el mismo Cristo experimentó en la cruz por nosotros.
Según la clase, ¿cuáles son las cuatro razones por las que podemos confiar en que Dios responderá nuestras oraciones, y cómo se conectan con los atributos de Su carácter?
¿Qué distingue al libro primero de los Salmos (1-41) en cuanto a su tema central, y por qué es significativo que el Salmo 1 sea precisamente la introducción a todo el salterio?
El pastor menciona que la mayor angustia del creyente no es el problema externo sino sentirse abandonado por Dios. ¿Has experimentado esa sensación de lejanía divina? ¿Qué diferencia notas en tu vida entre los momentos de cercanía con Dios y aquellos donde te sientes distante?
La clase propone un método práctico para orar los Salmos usando el día del calendario como guía. ¿Qué obstáculos específicos enfrentas en tu vida devocional que este método podría ayudarte a superar, y qué te impediría implementarlo esta semana?
El Salmo 20 presenta a alguien clamando en angustia, mientras que el Salmo 21 muestra la respuesta fiel de Dios. ¿Cómo podemos mantener la confianza en el cuidado de Dios cuando estamos "en el Salmo 20" —en medio del clamor— sin haber visto todavía "el Salmo 21" de nuestra situación?