Integridad y Sabiduria

La gracia: estímulo a la santidad

Héctor Salcedo 1 abril, 2019

La objeción parece lógica a primera vista: si la gracia de Dios salva, santifica y preserva al creyente hasta el fin, ¿no tenemos entonces licencia para pecar? Esta clase desmonta ese razonamiento como espiritualmente absurdo. Quien piensa que la misericordia de Dios le da permiso para pecar demuestra que no ha sido verdadero receptor de la gracia, sino alguien que intenta aprovecharse de ella. El corazón genuinamente tocado por el amor inmerecido no multiplica agravios contra quien lo ha bendecido —casi no es humano responder así a quien nos ha favorecido tanto.

El pastor Héctor Salcedo desarrolla tres palabras clave de Romanos 6 que transforman nuestra relación con el pecado: conocer, considerar y presentar. Primero, debemos conocer la realidad espiritual de que morimos con Cristo y, por tanto, estamos muertos al pecado. Segundo, debemos considerarnos muertos a ese llamado —como quien no responde a un nombre que no es el suyo. Tercero, debemos presentar nuestros miembros como instrumentos de justicia, no de iniquidad. Esta capacidad de elegir es nueva; antes no la teníamos.

La gracia no condena como la ley, que ordena pero no capacita. La gracia genera el estímulo interno para obedecer. Lo importante en la vida cristiana no es qué tan alto hemos llegado, sino en qué dirección caminamos —y la gracia recibida debería ser el mayor motor de nuestra búsqueda de santidad personal.

  1. Según la clase, ¿por qué resulta ilógico pensar que la enseñanza sobre la gracia produce licencia para pecar? ¿Qué efecto natural debería producir el amor inmerecido en quien lo recibe?

  2. ¿Cuáles son las tres palabras clave que el pastor identifica en Romanos 6 para entender nuestra nueva relación con el pecado, y qué implica cada una de ellas?

  3. La clase menciona que debemos "considerarnos muertos" al llamado del pecado, como quien no responde a un nombre que no es el suyo. ¿En qué área específica de tu vida el pecado te sigue "llamando por nombre" y tú continúas respondiendo, aunque sabes que ya no te pertenece?

  4. El pastor ilustra que la dirección importa más que la altura en la vida cristiana. Si examinas tu último mes, ¿hacia dónde apunta la dirección general de tus decisiones diarias —hacia una mayor dependencia de Dios o hacia una creciente autonomía de Él?

  5. La clase distingue entre ser "conmovido" por la gracia humana y ser "transformado" por la gracia divina. ¿Cómo podemos discernir en nuestra propia vida si hemos experimentado una transformación genuina o simplemente una emoción pasajera que eventualmente se desvanece?