Integridad y Sabiduria

Completos en Cristo

Pepe Mendoza 19 mayo, 2014

La carta a los Colosenses fue escrita desde la cárcel a una iglesia pequeña, en una ciudad insignificante del Imperio Romano, por un apóstol que probablemente nunca la visitó, a través de un pastor rural llamado Epafras del que casi nadie ha oído hablar. Sin embargo, contiene una de las cristologías más elevadas del Nuevo Testamento. Esta paradoja revela algo fundamental sobre el carácter de Dios: lo que parece pequeño a los ojos de los hombres con frecuencia es grande ante los ojos de Dios.

El apóstol Pablo identifica tres virtudes innegociables en la vida cristiana: fe puesta únicamente en Cristo Jesús, amor dirigido hacia todos los santos, y esperanza reservada en los cielos. Estas virtudes no surgen automáticamente; son fruto de oír y comprender la palabra de Dios. No basta con asistir a todas las reuniones ni escuchar todos los sermones; se requiere un ejercicio adicional de comprensión que lleve a la aplicación práctica. Como poner el alimento en la boca no es suficiente: hay que masticarlo y tragarlo.

Para conocer plenamente la voluntad de Dios, Pablo ora por sabiduría y comprensión espiritual. La sabiduría es la habilidad de usar los medios apropiados de la Escritura para alcanzar las metas más altas conforme a su voluntad; la comprensión es saber articular esas herramientas con las circunstancias específicas de nuestra vida. Muchos conocen la palabra pero no saben aplicarla efectivamente. El resultado de esta combinación es una vida digna del Señor: fructífera, perseverante, paciente y rebosante de gratitud.

  1. Según la clase, ¿cuál es la diferencia entre simplemente "oír" la palabra de Dios y "comprenderla", y por qué Pablo considera que ambas cosas son necesarias para que haya crecimiento espiritual?

  2. La clase presenta dos herramientas espirituales —sabiduría y comprensión— como necesarias para conocer la voluntad de Dios. ¿Cómo se distinguen una de otra en su función práctica?

  3. Si el apóstol Pablo visitara tu vida esta semana y examinara dónde está realmente puesta tu fe, ¿encontraría que descansa completamente en Cristo, o descubriría que se ha desplazado sutilmente hacia la iglesia, un líder, tu propio esfuerzo o alguna otra seguridad?

  4. Piensa en un área de tu vida donde conoces lo que la Biblia enseña pero luchas para aplicarlo. ¿Qué te falta: identificar la herramienta correcta de la Escritura, o saber cómo articularla con tu circunstancia específica?

  5. La carta más cristológicamente rica del Nuevo Testamento fue dirigida a una iglesia pequeña y desconocida, pastoreada por alguien que la historia apenas recuerda. ¿Qué nos dice esto sobre cómo Dios valora el tamaño, la visibilidad y la influencia en su reino, y cómo debería esto cambiar la manera en que evaluamos nuestro propio ministerio o el de nuestra iglesia local?