Integridad y Sabiduria

Contentamiento

Pepe Mendoza 31 julio, 2014

Vivimos en una cultura que nos entrena sistemáticamente para el descontento. Desde las puertas de los ascensores hasta el papel del consultorio médico, todo nos recuerda que nos falta algo. La ambición —ese deseo ardiente por conseguir lo que no tenemos— se ha convertido en la palabra que define nuestro estilo de vida, mientras que el contentamiento suena casi a conformismo. Sin embargo, la Escritura presenta el contentamiento no como resignación pasiva ante las carencias, sino como una actitud de satisfacción profunda que nace de entender que la fuente de toda satisfacción descansa únicamente en el Señor. El apóstol Pablo vincula directamente la piedad con el contentamiento: una no puede existir sin la otra.

El contentamiento bíblico requiere tanto un ejercicio de fe —reconocer que al Padre le ha placido darnos el reino y que Él proveerá— como un ejercicio de desprendimiento y generosidad. No basta con creer que Dios es nuestro sustentador; debemos actuar dando con liberalidad, porque solo así rompemos el ciclo de avaricia que se acumula en el corazón. El pastor José Mendoza ilustra esto con la vida de Tomás Barnardo, quien renunció a su sueño misionero en China para rescatar a miles de niños desamparados en Inglaterra, demostrando que el verdadero contentamiento no se mide por lo que retenemos sino por lo que entregamos. Como Pablo aprendió, el secreto está en que Cristo es todo suficiente: fuente de provisión y modelo de vida que nos capacita para enfrentar tanto la escasez como la abundancia.

  1. Según la clase, ¿cuál es la diferencia fundamental entre el contentamiento bíblico y simplemente conformarse con las carencias? ¿Qué significa que la piedad sea "un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento"?

  2. La clase presenta dos ejercicios espirituales necesarios para el contentamiento: uno de fe y otro de desprendimiento. ¿Cómo se relacionan entre sí estos dos ejercicios y por qué uno no funciona sin el otro?

  3. Spurgeon decía que si no estamos contentos con lo que tenemos, menos lo estaremos si eso se duplicara. ¿En qué área específica de tu vida has experimentado que conseguir más no trajo la satisfacción que esperabas?

  4. La clase menciona que debemos "enfrentar espiritualmente las presiones hacia la avaricia del mundo." ¿Cuándo fue la última vez que oraste específicamente sobre algo que deseabas adquirir, preguntándole al Señor si era realmente necesario?

  5. El contentamiento implica tanto sentirse satisfecho con la provisión de Dios como ser generoso hasta que duela. ¿Cómo puede una comunidad de fe ayudarse mutuamente a discernir la línea entre necesidades legítimas y deseos disfrazados de necesidades, sin caer en el juicio o el legalismo?