Joel Peña • 5 julio, 2017
La parábola del mayordomo infiel desconcierta a primera vista: parece aplaudir a un hombre deshonesto que manipula las cuentas de su señor para asegurar su propio futuro. Sin embargo, lo que Jesús elogia no es la deshonestidad sino la sagacidad —la astucia con que este administrador actuó para garantizar su porvenir. La comparación es provocadora: los hijos de este mundo muestran más iniciativa y determinación para asegurar su futuro temporal que los hijos de la luz para asegurar su futuro eterno. Si un hombre sin Dios se esfuerza tanto por lo pasajero, ¿qué debería caracterizar a quienes tienen garantizada una herencia eterna?
De esta parábola emergen tres lecciones sobre el manejo del dinero. Primera: las riquezas deben usarse para bendecir a otros y extender el reino de Dios, creando "amigos" que nos reciban en las moradas eternas. Segunda: todo lo que poseemos es ajeno —pertenece a Dios— y somos simplemente administradores llamados a la fidelidad, no importa cuán poco tengamos. Tercera: el dinero jamás debe ocupar el lugar de Dios. Nadie puede servir a dos señores. La manera en que manejamos lo material revela la verdadera condición de nuestro corazón espiritual; para Dios no existe separación entre lo secular y lo sagrado.
Según la clase, ¿qué aspecto específico del mayordomo infiel está siendo elogiado, y por qué Jesús lo usa como ejemplo para los creyentes?
¿Cuáles son las tres lecciones que el pastor extrae de la explicación que Jesús da después de la parábola sobre el manejo de las riquezas?
Si revisaras tu estado de cuenta bancario o tus decisiones financieras del último mes, ¿qué revelarían sobre quién ocupa realmente el lugar de señor en tu vida?
La clase plantea que la fidelidad no depende de cuánto tenemos sino de nuestro carácter. ¿En qué área específica de "lo poco" que Dios te ha confiado estás siendo tentado a pensar que no importa cómo lo administres?
¿Por qué crees que los no creyentes a menudo muestran más determinación y creatividad para asegurar su futuro temporal que muchos creyentes para invertir en lo eterno, y qué podría cambiar esa realidad en tu comunidad de fe?