Inicio Artículos Él pagó todo, ahora somos libres en Él

Él pagó todo, ahora somos libres en Él

499
0
Compartir

Amadas, tomaré este espacio hoy, para ser recordadas… 

NUESTRA CONDICIÓN 

«Como está escrito: «No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, No hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta, Engañan de continuo con su lengua. Veneno de serpientes hay bajo sus labios; Llena está su boca de maldición y amargura. Sus pies son veloces para derramar sangre.  Destrucción y miseria hay en sus caminos, Y la senda de paz no han conocido.  No hay temor de Dios delante de sus ojos». …por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios” (Romanos 3:10-18 & 23 NBLA)

Así es la condición desde nuestro día cero en esta tierra, desde el primer llanto en sala de partos; DE TODOS, los nacidos rural o urbano, los nacidos en Oriente u Occidente. Nuestro cuerpo ya viene con la genética de CORRER HACIA EL MAL. Nacemos bajo un sistema de ley que nos resulta irrealizable y para colmo, nuestro corazón sin ningún interés en cumplirlo. 

EL PLAN DEL PADRE

“Y cuando ustedes estaban muertos en sus delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él” (Colosenses 2:13-15 NBLA)

“Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la ley y los profetas.  Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distinción” (Romanos 3:21-22 NBLA)

A veces leemos rápido que el Padre envió al hijo a morir en la cruz y fin. Se pierde en la lectura la severidad de nuestra falta, la alta deuda generada que despertó la ira del Padre, la muerte atroz y violenta producto de la descarga de la ira del Padre sobre Cristo, y con ello, la cancelación de mi deuda (¡fue por mí y no morí yo…! Oh, ¡Aleluya!) … Y como si esto fuera poco, la gloriosa resurrección de Cristo que me acredita no sólo libertad, sino que me acredita VIDA ETERNA de plenitud…. Waoooo, ¡¡¡GLORIOSO EVANGELIO!!! 

“Fue despreciado y desechado de los hombres, Varón de dolores y experimentado en aflicción; Y como uno de quien los hombres esconden el rostro, Fue despreciado, y no lo estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, Y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, Por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, Y por Sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Nos apartamos cada cual por su camino; Pero el Señor hizo que cayera sobre Él La iniquidad de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, Pero no abrió Su boca. Como cordero que es llevado al matadero, Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, Él no abrió Su boca” (Isaías 53:3-7 NBLA)

Tomó mi lugar. Cristo recibió el castigo que yo sí merecería y me entregó la justicia y el beneficio que yo no merecía. 

¡LIBERTAD!… ¿PARA QUÉ? 

“Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie según la carne. Aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no lo conocemos así. De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas. Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió con Él mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; es decir, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios! Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:15-21 NBLA)

Recordando… 

Misericordia: No recibir el castigo que merezco. 

Gracia: Recibir el regalo que no merezco. 

¡Ohhh, gloriosa Libertad hemos recibido! … 

Libertad de vivir la misericordia del Padre y estar en esta tierra sin el pesar de mi deuda… Libertad de disfrutar de su gracia manifiesta a través de mi hogar, mis hijos, mi esposo, mis labores, mi bonanza y bienestar… Libertad de enseñar a otros la más maravillosa de las noticias, La Buena Noticia: ÉL PAGÓ TODO, AHORA SOMOS LIBRES EN ÉL

Compartir
Artículo anteriorCuando una carta comienza y termina con Cristo
Artículo siguienteA un metro de la boca del infierno
Sierva por gracia y misericordia del Señor Jesucristo desde los 12 años. Esposa de Janly Colón. Madre de Odette y Felipe. Miembro de la Iglesia Bautista Internacional, IBI. Certificada en Estudios Teológicos en la Academia Ministerial de la Gracia, Santiago, RD. Pediatra Endocrinólogo.