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El desierto ayuda a crecer en fe

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¿Pueden otros notar mi crecimiento espiritual?

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)

Aileen: Bienvenidas a su espacio Mujer para la gloria de Dios, transmitido por Radio Eternidad en su dial 990 AM o por las redes en http://radioeternidad.com/. Les saludan quien les habla, Aileen Pagan de Salcedo, Cathy Scheraldi de Núñez y Lily Astudillo de Llambes.  

Mujer para la Gloria de Dios es una producción del Ministerio de mujeres Ezer, de la IBI, bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría. Su sintonía es una bendición y una honra para nosotras, damos gracia a Dios por Uds.

Hoy seguimos con la serie sobre la vida de Moisés y este programa se titula “El desierto como ayuda para madurar”.  La pregunta que nos hacemos hoy para mayor reflexión en nuestras vidas a la luz del contenido del programa es

¿Pueden otros notar mi crecimiento espiritual?

Cathy: ¡Y gracias a Dios quien nos permite aun desde nuestros hogares, continuar compartiendo con todos ustedes nuestro espacio de MPLGDD! Siempre que sea posible, la grabación del programa radial será transmitida para que nos acompañen y así puedan conectar nuestra voz con nuestra cara. Y como siempre antes de iniciar con nuestro estudio, vamos a presentarnos a nuestro Señor, oremos.

Lily: La semana pasada estudiamos cómo Dios obra en nosotras a través de los desiertos que nos tocan pasar en nuestras vidas. Normalmente hacemos de todo para evitar tener que lidiar con dificultades y circunstancias dolorosas, sin embargo, ¡estos son adiestramientos mandatorios en la universidad de la vida del cristiano!

En medio de las pruebas es en donde Dios obra de una manera más personal en cada una de nosotras. Dios trabajó por 40 años en el corazón de Moisés antes de usarlo para Su obra. Es en el desierto en donde Dios nos comunica Sus más importantes mensajes a nuestros corazones. Es en medio de este tiempo de marcada soledad y limitaciones que escuchamos más claramente la apacible voz de Dios (1 Reyes 11:12).

¿Algunas de Uds. han visitado en persona un desierto? Y no estoy hablando del desierto Phoenix Arizona en donde se tienen todas las conveniencias de la cuidad, sino de un desierto en su estado original. ¡¡¡El desierto es un terreno con condiciones impresionantes!!!

Aileen: Hay si, recuerdo que cuando fuimos a Israel visitamos los desiertos de Negev y Masada, los cuales han sido muy bien preservados a través del tiempo. Digo casi, porque han construido algunas edificaciones con baños y estaciones de agua sin embargo aun con estas comodidades que tenemos hoy en día, zapatos cómodos, lentes de sol, agua fría entre otras, este sigue siendo un área muy hostil para el desarrollo de la vida.

Recuerdo que el calor que hacia allí era sofocante y sude tanto que literalmente hubiera podido exprimir mi ropa del sudor. El sol cegó nuestros ojos y el caminar sobre aquel terreno rocoso fue brutal. Por miles y miles de km a nuestro alrededor no se veía ningún ser vivo, y ni imaginar pasar la noche allí en completa oscuridad y soledad, pero con toda clase de serpientes, arañas y cualquier otro animal propio del desierto. ¡¡No es por casualidad que Dios nos trae al desierto!!

El silencio es sobrecogedor, y si no hubiera sido porque andábamos en grupo, no puedo ni imaginarme lo que sería quedarse sola allí. ¡¡¡Y la realidad es que en general en este mundo hostil estamos expuestas a todo y solamente Dios nos puede proteger!!!

Cathy: Ahora imagínense a Moisés en el desierto de Madián y en medio también de un desierto espiritual al mismo tiempo. En una zona inhóspita y al mismo tiempo con un corazón quebrantado. Nosotras solamente podemos imaginar sus llantos, sus oraciones, sus preguntas ¿por qué Dios?, no entiendo; estos no eran mis planes, ¿por qué me mandaste al palacio para después dejarme aquí. Nada hace sentido. Y este es justamente el lugar a donde Dios nos quiere llevar porque Sus pensamientos y Sus caminos no son los nuestros (Isaías 55:8-9) y cuando nos vemos tan vulnerables e impotentes entonces es que entendemos que debemos buscar a quien si sabe: ¡El Dios poderoso, El Dios Omnisciente, El Dios que nunca nos falla!

Y valga aclarar que, aunque nuestras pruebas tal vez no sean solitarias y secas como un desierto, si pueden ser situaciones en donde no vemos una salida.

Lily: Cathy, y esta prueba pudiera ser un hijo en rebeldía o en drogas; un joven que ha rechazado a Dios, aunque haya crecido en la iglesia. O tal vez un familiar con una enfermedad crónica, dificultades económicas, la traición por parte de un ser querido, y la lista pudiera ser interminable.  El punto es que cada una de estas pruebas nos llevan al mismo lugar de vulnerabilidad, quebranto y hasta dolor: una situación gravosa en donde no vemos una salida y solo nos queda depender total y solamente en Dios. Y como nos dice Santiago, “Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.” (Santiago 1:2-4)

La pregunta es ¿Cuántas de nosotras podemos decir que nuestra reacción natural en medio de las pruebas es la de regocijo, gozo o alegría?!

Aileen: ¡¡Definitivamente esa no es mi reacción!!

Cathy: ¡Ni tampoco la mía!

Aileen: Sin embargo, este es el mandato de Dios. ¡Y la única forma de poder hacer esto es intencionalmente buscando cultivar una mente bíblica, refugiándonos en Dios para que Él nos regale el gozo! “Probad y ved que el SEÑOR es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia! Temed al SEÑOR, vosotros sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen.” (Salmo 34:8-9) Cuando uno se da cuenta de que Dios está trabajando en nuestro carácter entonces entendemos que, “para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito” (Romanos 8:28) Y entonces podemos regocijarnos en las tribulaciones porque, aunque no vemos un final para nuestro problema, si podemos ver un propósito en lo que está ocurriendo. Es posible que nuestras circunstancias sean tan difíciles que aun cuando estemos rodeadas de muchas personas sin embargo nos sintamos solas, que nos encontremos en medio de jardines floreados y sin embargo percibamos que la vida no tiene colores. Refugiémonos en Dios no solamente porque Él nos ayudara a salir adelante, sino porque también Él nos ha puesto en esta situación para llamarnos la atención y para enseñarnos.

Cathy: El Señor entiende precisamente lo que cada una de nosotras necesitamos para hacernos cada vez más parecidos a Su imagen.  Por tanto, cada experiencia en medio del desierto es personal y diferente, orquestada para producir en nosotras crecimiento espiritual.  Juan Calvino dijo que los seres humanos somos factorías perpetuas de ídolos y es por esta causa que en medio de nuestras vidas el Señor nos lleva al desierto.

Tenemos corazones engañosos, y como Dios conoce lo que hay en nuestros corazones, Él dijo a través de Samuel en 1 Samuel 16:7, “el SEÑOR mira el corazón.”  Nuestros ídolos se interponen en nuestra relación con Dios y se vuelven un obstáculo para poder disfrutar la vida en abundancia que el Señor quiere regalarnos. Es por esto que Dios quiere mostrarnos cuáles son nuestros ídolos para que lo destruyamos. Miquea 5:13 nos informa: “Exterminaré tus imágenes talladas y tus pilares sagrados de en medio de ti, y ya no te postrarás más ante la obra de tus manos.” La realidad es que, si nos sometemos a la voluntad de Dios, ¡El destruye nuestros ídolos antes de que estos nos destruyan a nosotras!

Lily: Y cuando percibimos el desierto desde esta óptica, entonces nos damos cuenta de que es por Su misericordia y amor que Él nos deja pasar por estas experiencias.

Y quiero leer Deuteronomio 32:10, que es el cantico de Moisés después de que este colocara el libro de la ley junto al arca del pacto del SEÑOR demostrando, así como Dios trató al pueblo judío en el desierto y como Él nos trata a nosotras también.

Aun cuando nos sintamos solas y abandonadas, escuchemos las palabras del Señor “Lo encontró en tierra desierta, en la horrenda soledad de un desierto; lo rodeó, cuidó de él, lo guardó como a la niña de sus ojos.”

Es decir que aun cuando no sintamos Su presencia, Él nos rodea con Su amor, Él nos cuida y nos guarda tan celosamente como el iris dentro de Su ojo. Aun cuando no lo veamos ni lo sintamos, esto está hecho así a propósito para que anhelemos Su presencia, para que le busquemos y para que aprendamos a caminar por fe.

Aileen: Y quiero leer los próximos 2 versículos del mismo capitulo Deuteronomio 32:11-12 “Como un águila que despierta su nidada, que revolotea sobre sus polluelos, extendió sus alas y los tomó, los llevó sobre su plumaje. El SEÑOR solo lo guio, y con él no hubo dios extranjero.” ¿Pueden percibir la ternura hacia los polluelos, aun en medio de la tormenta? Ellos tienen que aprender a volar y por esto la madre los empuja del nido, pero antes de que caigan, ella los lleva en sus alas. Y así mismo hace Dios con nosotros, nos guía y ¿notan la palabra solo? Él es el único que nos puede guiar y en Él siempre podemos confiar.

Y quiero añadir que en el desierto también aprendemos mucho de nosotras mismas, de nuestras debilidades y fortalezas en Dios. Nuestros corazones son engañosos y nuestras mentes entenebrecidas y por tanto nosotras realmente no conocemos quienes somos hasta tanto que Dios no comienza a despojarnos de nuestros ídolos, todas aquellas cosas en que equivocadamente depositamos nuestra confianza.  ¡Dios nos dijo a través de Moisés que solo a Él podemos adorar y solo Él nos puede guiar!

Cathy: Nuestra reacción ante los desiertos que nos toquen vivir muestran cuáles son nuestras debilidades, nuestras fortalezas y nuestros ídolos.

Y siguiendo con la historia de Moisés leamos en Éxodo 3:1 “Y Moisés apacentaba el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madián; y condujo el rebaño hacia el lado occidental del desierto, y llegó a Horeb, el monte de Dios.” Me llama la atención que se llama a Horeb el monte de Dios. Hasta este punto nadie sabía, incluyendo a Moisés que este era el monte de Dios. Este era el desierto en donde Moisés pasó 40 años pastoreando ovejas. Y aunque eventualmente Dios sacaría a Moisés del desierto espiritual que estaba viviendo, físicamente todavía le tocaba pasar mucho tiempo más en estas tierras guiando al pueblo escogido de Dios. 

Ya aquel era un territorio conocido y hasta ordinario para Moisés, hasta este día en que Dios mismo se le apareció.  Y me pregunto ¿si hemos reconocido cuando Dios no ha hecho lo mismo a nosotras? Cuando en medio de nuestro día a día Dios mismo se nos manifiesta para guiarnos dentro de Su voluntad.  

Lily: Probablemente Su aparición no sea tan extraordinaria como lo fue con Moisés, sin embargo, me atrevo a decir que todos hemos tenido encuentros con Dios, aunque quizás no lo reconozcamos hasta después de ocurrir. Incluso puede ser que aun todavía no nos demos cuenta de la profundidad de las implicaciones de algunos hechos que nos han ocurrido. Como no escuchamos la voz de Dios audiblemente, tenemos que aprender a oír Su voz.  Esto se hace dominando Su palabra con precisión, mientras evaluamos nuestras vidas, y buscamos a Dios en las circunstancias ordinarias del día a día.

En Éxodo 3:2 leemos “Y se le apareció el ángel del SEÑOR en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moisés miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.” Cuando leemos la frase “el ángel del SEÑOR” en el AT, ¿a quién se refiere?

Aileen: a Jesucristo. Y esto se llama una teofanía o más específicamente una Cristofanía. Es la presentación del Cristo pre encarnado. Es cuando el invisible se hace visible ante los humanos, como si el cielo y la tierra convergieran. Otra teofanía que ocurrió con esta misma generación fue mientras caminaban en el desierto, que una nube les cubría del sol en el día, y luego un fuego que les alumbraba y calentaba en la noche. Déjenme leerlo en Éxodo 13:21 “El SEÑOR iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.”

Y en este caso específico me llama la atención que este se le presentó a Moisés como un fuego, en medio de una zarza que no se consumía, y por 40 años en el desierto por medio de una nube y una columna de fuego cada noche.

Cathy: Si, a mí también, y uno pudiera preguntarse ¿por qué usando estos elementos? El fuego calienta y creo que este fue su propósito cuando se presentó como una columna en el desierto. También pudiera ser para protección de los animales salvajes que habitaban en el desierto.  Y algo más que llama mi atención es que aun cuando el fuego quema y es un elemento purificador, sin embargo, en el desierto con la zarza, esta no se consumió. Y esta puede ser una analogía para con nosotras; el versículo en Hebreos 12:29 nos dice que “nuestro Dios es fuego consumidor.” Cuando tenemos la morada del Espíritu Santo, Él comienza a quitar los pecados que albergamos y comienza a cultivar en nosotros un nuevo corazón. Y este fuego que viene del Espíritu Santo nos cambia, pero no nos destruye, de hecho, nos hace mejores personas, personas más santas, personas dispuestas vivir para Él.  Como 2 Corintios 5:17 nos enseña “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.”

Lily: ¡Me encanta esto, el viejo yo es quemado mientras este mismo fuego purifica al nuevo yo!

Hay 2 conceptos teológicos que la zarza ardiente nos enseña. Primero, es que Dios es transcendente. Él no es parte de la creación sino Él es mayor y va más allá de la creación, y realmente tiene que ser así para tener la capacidad de crear todo de la nada. Si Él fuera parte de la creación, la zarza tendría que consumirse, pero como no es, Él puede quedarse como fuego en medio de la zarza sin destruirla. El segundo concepto es que Él es inmanente, lo que significa que Él obra aun en medio de Su creación. Y ¿cómo es que Él se manifiesta a través de Su creación? Primero a través del Espíritu Santo que se mueve sobre la tierra como lo hizo sobre las aguas en Génesis 1:2, antes de que la tierra fuera formada. Y también se hace inmanente a través de la encarnación de Cristo.    

Aileen: Como Dios no está limitado por el espacio ni el tiempo, aun desde antes de Jesús tomar forma humana, la Palabra nos refiere que este caminó en la tierra, y se manifestaba, así como lo vemos en la zarza ardiente, y en la columna de fuego. Y quiero seguir leyendo en Éxodo 3 sobre lo que Moisés hizo con la zarza prendida en fuego. Leamos 3:3-5 “Entonces dijo Moisés: Me acercaré ahora para ver esta maravilla: por qué la zarza no se quema. Cuando el SEÑOR vio que él se acercaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Entonces Él dijo: No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa.” ¿Nota como el Señor llamó a la tierra?

Cathy: Tierra santa

Aileen: Confirmando así lo que dijimos, que Él es en sí mismo un fuego consumidor. ¡La zarza ardiendo representaba la santidad de Dios! Moisés no podía acercarse porque él, al igual que cada una de nosotras somos pecadores y por ende no podemos acercarnos a Dios a menos que…

Cathy: ¡Nuestra deuda de pecado fuera pagada!

¡Y el ser de la Trinidad que se manifestó en forma de fuego en esta zarza fue el mismo que tiempo después pagaría en la cruz con su propia vida la deuda de pecado de toda la humanidad!

Y dada la respuesta de Moisés al ángel, este parecía entender este concepto, leamos en 3:6 “Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.”  Años después, cuando Moisés le pidió a Dios que le dejara verle, Dios dijo en 33:20 “No puedes ver mi rostro; porque nadie puede verme, y vivir.”

Los judíos en el AT tuvieron un concepto muy claro de que Dios era santo, que nosotros no somos santos y en consecuencia existía esta separación que tenía que ser pagada con sangre. Y como el pecado del hombre, representado a través de Adán y Eva había sido cometido contra un Dios perfecto, solamente alguien perfecto y sin mancha podía pagar efectivamente la deuda a un Dios santo. Moisés sabía que él no era perfecto, sus caídas y las consecuencias de estas mostraron la gravedad de sus faltas. Y para este tiempo Moisés ya era lo suficientemente humilde como para reconocer sus faltas.  

Lily: Esto me recuerda algo que Juan Calvin dijo en una ocasión: “realmente no entendemos quienes somos hasta que entendamos quién es Dios y no podemos entender a Dios hasta que no nos encontremos a nosotros mismos.” Nosotras siempre pensamos que somos mejores de lo que realmente somos, esto es parte de la mente entenebrecida y el corazón engañoso, sin embargo, con tan solo una caída, el Señor pone en evidencia la realidad de nuestros corazones caídos y el pecado que reside en él.

Aileen: Por eso Romanos 8:28 nos enseña “para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.” Y cuando somos capaces de ver lo que El Señor está haciendo gritamos como el salmista en Salmo 30:11-12 “Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría; para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada. Oh SEÑOR, Dios mío, te alabaré por siempre.”

Cathy y Lily, me toca avisarles que el tiempo nos quedó corto y con esto tenemos que terminar!

Acabamos de desglosar el llamado formal de Dios a Moisés y la semana que viene seguiremos donde nos quedamos hoy.

A penas estamos comenzando a ver el crecimiento espiritual que tuvo Moisés durante su tiempo como pastor.

Esperamos que esta semana podamos autoevaluarnos para mejorar nuestro crecimiento en El Señor. Dios está llamándonos a caminar mano a mano con Él y a aprender, así como lo hizo Moisés, a ver la mano de Dios en todos los aspectos de la vida.

La semana que viene continuaremos en el próximo programa con un Moisés mucho más maduro en fe y mucho mayor en edad, durante el tercer ciclo de 40 años de su vida.

Escuchemos Su voz mientras estudiamos Su Palabra esta semana y no dejen de sintonizarnos en nuestro próximo programa. 

Cathy: Y si tienen preguntas sobre los temas que estamos tratando, peticiones de oración o una consulta puntual pueden enviarlas a nuestra pagina o escribirnos a [email protected].  ¡Nuestra motivación y deseo es compartir con otras hermanas en la fe lo que por gracia Dios nos ha ido revelando!

Y recuerden siempre que necesitamos de sus oraciones para seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de Su pueblo, no es un dicho sino una necesidad real. Oremos por el programa Mujer Para la Gloria de Dios, y toda la programación de Radio Eternidad. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor!

Lily: Ya saben que pueden seguirnos en Twitter e Instagram escribiendo a @MPLGDD y en Facebook Mujer para la gloria de Dios. Les esperamos en nuestro próximo encuentro, Dios delante, aquí en Radio Eternidad, impactando el presente con un mensaje eterno.