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Cuando identificar mi falta de gratitud

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La gratitud es la respuesta espontanea de una persona que aprecia como bueno cualquier servicio, bien material o gesto recibido.  Para algunos es una reacción espontanea, para otros es una conducta aprendida. 

En mi opinión me inclino mas a pensar que dado el pecado de egoísmo y orgullo propio de la naturaleza humana, las personas solemos en el día a día, dar las cosas más por sentado que, apreciarlas con gratitud como un bien no merecido.  La Biblia describe a nuestro corazón como engañoso mas que todas las cosas, y perverso (Jeremías 17:9)

De hecho, por eso creo que en la Biblia el mismo Dios nos exhorta en repetidas ocasiones y en diferentes libros, a recibir todo con acción de gracias.  Dando gracias al Señor, porque El es bueno (Salmos 106), y porque todo lo que Dios ha creado es bueno y para nuestro bien (1 Timoteo 4:4-5).

En la 1ra carta a los Tesalonicenses, en sus consejos finales, Pablo les exhorta a practicar 3 buenos hábitos:  a estar siempre gozosos, a nunca dejar de orar y a ser agradecidos en toda circunstancia (1 Tesalonicenses 5:16-18). Y aunque el estar agradecido en TODO es algo particularmente difícil de entender cuando se atraviesan circunstancias difíciles, cuando se alcanza un correcto entendimiento de la misericordiosa orquestación de Dios para con la vida de Sus hijos, entonces esta gratitud surge espontáneamente.

Mientras mejor entendimiento tenemos del plan de salvación mayor será nuestro sentido de gratitud hacia Dios, y todos los otros regalos y hasta aflicciones que El orqueste para nuestras vidas.  Efesios 2:8-9 nos dice “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras para que nadie se jacte.”  Y al entender mejor esto, entonces Romanos 8:28 nos hace completo sentido porque sabemos que nada esta dado a la casualidad o la suerte.

Ahora bien, ¿cómo identificar si estoy yo practicando la gratitud en mi día a día?  Empecemos por identificar qué es la ingratitud, la actitud contraria al agradecimiento.  La falta de gratitud muestra una actitud distante y desconsiderada que no valora los gestos de los demás o los detalles positivos que alguien haya podido tener.  De forma mas resumida, la ingratitud es la falta de aprecio por el bien recibido.

Cuando nos volvemos amadores de los deleites por encima de Dios, nos volvemos ingratos y un corazón ingrato lucha con aceptar la salvación por pura gracia. El ministro americano cristiano llamado Henry Ward dice que “El corazón ingrato no puede descubrir la misericordia; pero el corazón agradecido encontrara a cada hora, una bendición celestial”.

Algunas manifestaciones de un corazón desagradecido, o ingrato son: la falta de empatía con el dolor ajeno; creerse el centro del mundo; pensar que los demás están para servirle más que servir a los demás; además las personas ingratas suelen ser envidiosas y muy poco dispuestas a compartir sus luchas.

Los principales obstáculos para cultivar un corazón agradecido son los que bien describe 2 Timoteo 3:2 “Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes”

El egoísmo, la vanidad y el orgullo impiden a muchos reconocer el aporte que hacen los demás en sus vidas. El pastor cristiano John Ortberg dice que “La gratitud es la habilidad de experimentar la vida como un regalo.  Nos libera de la prisión de la auto preocupación”.

La historia de los 10 leprosos es un excelente ejemplo en la Biblia que trata sobre el pecado de la ingratitud.  En Lucas capitulo 17 vemos como estos hombres que, si tuvieron fe en Jesús como para creer que este podía sanarles, pero una vez fueron sanos, solo uno se devolvió para dar gracias. 

La cuestión que debemos plantearnos es entonces si cada día dejamos que el egoísmo, la vanidad o el orgullo aticen la queja en nosotros. O, si por el contrario, cada día procuramos cultivar la gratitud al hacer una cada vez mejor conciencia de que todo lo que tenemos es por pura gracia.  Y en este sentido, la evangelista y profesora americana del siglo 19, Hanna Whitall Smith sostiene que
“El alma que da gracias puede encontrar consuelo en todo; mientras que el alma quejumbrosa no puede encontrar consuelo en nada”.

De manera mas concreta, en pos de cultivar la gratitud aquí compartimos algunas practicas:

  • Profundizar en la Biblia nuestro conocimiento de quién es Dios y Su plan redentor, versus nuestra condición pecadora.  Mientras mejor entendamos esto, mejor disposición tendremos a reconocer que en realidad no merecemos nada. (Romanos 6:23)
  • Hacer un listado puntual de todas las bendiciones recibidas a lo largo de la vida.
  • Memorizar versículos que alienten a dar gracias a Dios (Salmos 100:4, Salmo 28:7, Filipenses 4:6-7, Efesios 1:3, Santiago 1:17,
  • Disponer cada día dar gracias antes de dar lugar a la queja.
  • Y por ultimo, pero no menos importante, orar y orar pidiéndole al Señor que nos ayude a cultivar un corazón agradecido, para gloria de Su nombre y gozo para nuestra alma.  Y en este sentido me llamo mucho la atención esta frase que encontré del famoso escritor ingles William Shakespeare “Oh Señor dador de vida, dame un corazón rebosante de gratitud”

Cierro esta reflexión con Su palabra, porque en ella encontramos la mayor inspiración y guía.  En este sentido que bien se aplican a este tema estos versículos: “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18).