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Cuando estés deprimida, pon tu esperanza en Dios

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“¿Por qué te abates, Oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en  Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. (Salmos 42:5). “Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza,.” (Salmos 43:2).

En el programa “Mujer para la Gloria de Dios,” las hermanas han estado tratando el tema de la depresión, y hemos estado viendo algunos personajes de la Biblia que pasaron por esta situación; uno de ellos es el personaje de David, y podemos estudiar a la luz de la Palabra, alguna época de su vida donde él pasó por la depresión:

DEPRESIÓN DEBIDO A LA CULPA

DAVID, rey de Israel (habiendo cometido adulterio estuvo deprimido hasta que él confesó su pecado)

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano”. (Salmos 32:3-4)

La liberación de la depresión causada por la culpa surge de la confesión y de la búsqueda del perdón de Dios. Nosotras tenemos que aprender manejar la culpa porque somos y siempre seremos pecadoras, y entonces siempre seremos culpables; sin embargo, esto será emocionalmente devastador, a menos que nos demos cuenta de que fuimos justificadas por la fe.   

Si estás atravesando por la depresión causada por la culpa, lo que te toca es regresar a Dios, pedir perdón y pedir su ayuda, para no pecar de nuevo y recordar a nuestro glorioso Señor que murió en nuestro lugar. Recordemos que nada nos mata más que nuestra culpa, y en espacial cuando no la rendimos a los pies del Señor.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9)

DEPRESIÓN POR CAUSA DE NUESTROS ÍDOLOS 

Como adoradoras por naturaleza, la solución yace en corregir la adoración de nuestro corazón. Jesús nos dice lo que Él más quiere de nosotras, y lo que es nuestro camino a la verdadera felicidad y descanso: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Mt. 22:37). Dios es el único que puede ofrecernos una identidad segura, bienestar genuino, y libertad verdadera.

Pero cuando nuestra mirada se quita del invisible, es ahí, donde ni nuestra identidad, bienestar y libertad son llenos y saciados en Él. Cuando estos ídolos internos no son derribados, viene como resultado la desilusión y la depresión. Derribar los ídolos de nuestro corazón, será nuestra tarea hasta el día que partamos con el Señor; es parte de la santificación progresiva. El proceso que Dios está llevando a cabo en nuestros corazones, es precisamente éste, de derribar ídolos. Él obra diariamente para dirigir nuestro corazón hacia una adoración plena de Él, que busca y encuentra su satisfacción exclusivamente en Él.

Dios utiliza la misma desilusión y la depresión para que identifiquemos nuestros ídolos, y entonces los destruyamos y volvamos al carril apropiado. Esto es precisamente lo que David hacía, escuchemos: “¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!” (Salmo 42:11).

¿Qué hacemos entonces?

1ro. Identifiquemos nuestro ídolo: Confesarlo como pecado. Pedir perdón al Señor. Arrepentirnos de corazón.

2do. Reemplacemos este ídolo con la Verdad de la Palabra. Dios es el único que nos puede ayudar en esto, por medio de su Espíritu Santo. Él nos sustenta en todo tiempo.

LOS CRISTIANOS PUEDEN EVITAR LA DEPRESIÓN PROFUNDA

Recuerda que, aunque las cosas estén bien difíciles, tu esperanza está en Dios.

“Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos mas no desamparados; derribados mas no destruidos… Por tanto no desmayamos; antes aunque nuestro hombre exterior se va desgastandoel interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros una cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:8-9, 16-18)

Para aprender a caminar por fe y no por vista, tenemos que pasar por estos tiempos. Aprendemos a oír el susurro del Señor en medio de la conmoción en que vivimos. Y es importante entender, que cuando salimos de una depresión, Él Señor habrá cambiado nuestro corazón de tal manera, que será cambiado para mejor y para siempre. Realmente, la depresión es una herramienta en las manos de Dios para quitar “el viejo yo” y formar nuestro carácter, para que nos parezcamos más a Jesús.

Con Dios hay esperanza, hay futuro, y aunque no conocemos su plan, estamos seguras de que podemos confiar en Él, no importa los resultados. “Pero los que esperan a DIOS tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:31).

RECUERDA:

  • Es bueno saber que nuestro refugio en tiempos de angustia y tristeza está en las manos de Dios, no fuera de Él. “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1).
  • Cuando nos hacemos amigas del mundo, de sus deleites, sus placeres y de lo que el mundo considera bueno, entonces nos estamos constituyendo enemigas de Dios. “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4)
  • No hay mejor tristeza que esa que te lleva al arrepentimiento por tu pecado. «Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día. …gimo a causa de la conmoción de mi corazón.» (Salmos 38:6,8b).
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Dios les guarde sin caída,