Inicio Ocasiones Especiales El Dios que responde

El Dios que responde

1758
0

Pasaje Bíblico: Éxodo 2:23-25

Compartir

Ha predicado en la IBI el pastor Luis Méndez el mensaje: El Dios Que Responde, basado en los versículos 23, 24 y 25 del capítulo 2 del libro de Éxodo.

El libro del Éxodo narra la formación de los hijos de Israel en iglesia y nación. Narra los efectos de la religión en los asuntos de reinos y naciones. Éxodo significa La Salida, siendo el hecho principal narrado la salida del pueblo judío de Egipto y el abandono de su esclavitud, guiados por Moisés. Señala claramente el cumplimiento de diversas promesas y profecías hechas a Abraham respecto de su simiente y establece proféticamente la situación de la iglesia en el desierto de este mundo hasta su llegada a la Canaan celestial, el reposo eterno.

A manera de introducción, dice el pastor Méndez que lo que creemos acerca de Dios definirá nuestra visión de la vida. Si creo firmemente en el Dios creador, entonces mi vida gira en torno a Dios. Por tanto, necesitamos la fe que nos ayuda a conocer y creer a Dios.

En los versículos escogidos para el mensaje de hoy se narra uno de los momentos más importante del pueblo de Israel, vemos que el Señor, a veces, tolera que la vara de los males caiga larga y pesada sobre la suerte del justo, y el pueblo judío pasó 400 años de esclavitud en Egipto. Al final, sometidos a sus tribulaciones, el pueblo empezó a pensar en Dios. Esta es una señal que el Señor viene a nosotros con liberación cuando se inclina y hace que clamemos a Él. Dios oyó sus gemidos; dejó en claro que había tomado nota de sus gemidos. Él recordó su pacto, del cual nunca se olvida. Esto estuvo en consideración y no algún mérito de ellos. Moisés los miró y los compadeció pero, ahora, Dios los miró y los ayudó. Él tuvo respeto hacia ellos. Sus ojos estaban ahora fijos sobre Israel para mostrarse en favor de ellos. Dios siempre es así, una muy pronta ayuda en las tribulaciones. Esto nos anima a nosotros, en este tiempo, que conscientes de culpa y servidumbre, esperamos en Él para ser liberados. Dios en Cristo Jesús también nos mira y una llamada de amor se une a una promesa del Redentor expresada en Mateo 11:28: Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo los haré descansar.

La intención del pastor Méndez con este mensaje es examinar los hechos que estaban sucediendo, qué hizo el pueblo de Israel, qué hizo Dios, y la aplicación para nosotros:

1.- Lo que sucedía. Contexto histórico. Con el nuevo rey de Egipto crecía una corriente de pensamiento que comenzó a torturar y poner en esclavitud al pueblo de Israel. Tanto así que hasta ordenaron la matanza de los niños varones que nacían. Ya tenían unos 400 años como esclavos de Egipto.

2.- Lo que hizo el pueblo de Israel. El texto dice que el pueblo gemía, se quejaba por la servidumbre siendo esclavos mal tratados. Además de gemir, clamaban. Unidos como pueblo, buscaban respuesta a su situación, clamaban, unían fuerzas. Clamaron pidiendo ayuda a Dios.
Clamar por ayuda a Dios es en acto intencional. Su fe los llevó a clamar a Dios por esa ayuda que era necesaria y que ellos sabían que Dios los podía ayudar.

3.- Qué hizo Dios. La respuesta de Dios fueron cuatro acciones: Dios escuchó su gemido, Dios se acordó de su pacto con Abraham, Dios miró su pueblo y Dios los tuvo en cuenta.
Dios había hecho esas promesas en el capítulo 15 de Génesis, por lo que para Él no era nada nuevo. Recordó su pacto y liberó su pueblo. Dios siempre recuerda sus promesas, es siempre fiel.
También Dios miró a los hijos de Israel. Porque el que formó el oído e hizo el ojo, siempre oirá y verá, Dios siempre estará presente en nuestras vidas.
Además de Dios haber oído a los hijos de Israel, Dios los tomó en cuenta. Dios los sacó de la esclavitud. Dios conoce las debilidades y limitaciones de su pueblo, sabe todo, hasta las más íntimas intenciones del corazón. Nuestras vidas están en Sus manos.

4.- Cómo todo esto puede ayudarnos? Dios escucha nuestro clamor y recuerda cada promesa hecha, que son siempre si y amen en Jesucristo. Él nos eligió como hijo y obrará para la gloria de Su nombre.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Ayúdanos a recordar tus promesas. Ayúdanos a vivir con la esperanza de verte frente a frente sabiendo que estás con cada uno de nosotros. Bendiciones.

Compartir
Artículo anteriorSi la salvación no se pierde, ¿no podría llevar eso a llevar una vida de pecado?
Artículo siguiente¿Qué dice la Biblia acerca de la corrupción gubernamental?
Luis Méndez
Luis nació en Santiago, República Dominicana. El conoció al Señor Jesucristo mientras cursaba sus estudios universitarios en 1985. Desde ese momento empezó a asistir a la Iglesia Bautista de la Gracia en la ciudad de Santiago donde Dios le concedió crecer en el conocimiento de su gracia, y allí más tarde sirvió como diácono desde 1987. En agosto del 1997, cinco años más tarde, en esa misma iglesia, recibió su llamado al ministerio pastoral y allí sirvió como pastor desde el 1997 hasta el 2006. En Julio del 2006, después de un largo tiempo de oración y consideración, Luis decide mudarse junto a toda su familia a Minneapolis, MN para recibir un entrenamiento teológico formal en el Instituto Teológico de Bethlehem Baptist Church, bajo la guía del pastor John Piper. Luego de completar sus estudios, allí se desempeñó como pastor y anciano hasta Agosto del 2016. En Septiembre del 2016 Luis ha iniciado un proceso de transición para integrarse al liderato de la IBI enfocado principalmente en el área de Consejería. Luis es miembro de la Asociación de Consejeros Bíblicos Certificados en Estados Unidos (ACBC) y también un Life Coaching Certificado con la American Association of Christian Counselors y ejerce parcialmente esa labor con varias organizaciones y personas particulares, incluyendo entre otros los jugadores hispanos de diferentes organizaciones de baseball profesional en los Estados Unidos. Luis está casado con Vilma desde 1988, junto a quien ha procreado tres hijos: Raquel, Eva y Luis Jr y su residencia esta compartida en Arizona, USA y Santo Domingo, R. D.