Charbela El Hage de Salcedo y Héctor Salcedo • 4 enero, 2022
La deuda es un problema que afecta a muchas familias, pero la solución no comienza con estrategias financieras sino con una condición del corazón: el descontento. Cuando una persona vive insatisfecha con lo que tiene, la deuda se convierte en el mecanismo para consumir hoy lo que no tiene, financiando no necesidades reales sino gustos, caprichos y deseos de aparentar. La raíz de este descontento es lo que la Biblia llama avaricia, y mientras no sea atendida, ningún consejo práctico será suficiente.
Pablo, en Filipenses 4:11, declara haber aprendido a estar contento en cualquier circunstancia, ya sea en escasez o en abundancia. La palabra griega que usa —autarquía, independencia— describe a alguien cuyo bienestar no depende de lo que posee ni de lo que le rodea. Ese contentamiento no es resignación quejumbrosa, sino una convicción profunda de que la vida está anclada en Cristo, no en las cosas. Aprender a vivir así es precisamente lo que libera a una persona de la tiranía de la deuda imprudente.
Desde esa base del corazón, el episodio ofrece recomendaciones prácticas concretas: tomar la decisión firme de no gastar más de lo que se gana, presupuestar con seriedad para poder cumplir esa decisión, ahorrar con intención y no esperar que sobre algo al final del mes, y ser riguroso con las compras, buscando siempre la mejor opción para lo que genuinamente se necesita. La deuda solo debería tomarse para necesidades legítimas —vivienda, salud, transporte— y pagarse tan pronto como sea posible.
Todo esto implica ir contra la corriente de una cultura materialista y consumista que seduce constantemente hacia el gasto fácil y el endeudamiento sin reflexión. La invitación final es a resistir esa corriente cultivando una relación profunda con Dios, porque entre más Cristo llene el corazón, menos poder tendrán los apetitos del mundo sobre las decisiones financieras.
Chárbela Salcedo es miembro de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo, donde forma parte del ministerio de mujeres Ezer. Está casada con el pastor Héctor Salcedo y juntos tienen dos hijos, Elías y Daniel. Sirve junto a su esposo conduciendo el podcast Tu corazón y el dinero. Posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary de Chicago.
Héctor Salcedo es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos del Moody Bible Institute de Chicago y estudios de posgrado en Macroeconomía Aplicada. Es pastor de la Iglesia Bautista Internacional desde 2004, donde supervisa áreas administrativas y financieras, además de predicar regularmente. Está casado con Chárbela El Hage y tienen dos hijos, Elías y Daniel.