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Joven: Oportunidades y Amenazas en tu tiempo de ocio (1ra. Parte)

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La vida había transcurrido a toda velocidad hasta hace a penas unas semanas. Los estudios, el trabajo, los compromisos sociales, las clases particulares y los largos embotellamientos del tráfico vehicular consumían cada minuto de nuestros días, sin dejar espacio para un tiempo de tranquilidad o de ocio. Nadie habría pensado que las cosas iban a cambiar de la forma en que estamos experimentando hoy día a consecuencia del COVID-19

Ahora casi todo se ha pausado y, aunque algunos siguen estudiando o trabajando de alguna manera, el tiempo libre en nuestras casas se ha aumentado notablemente. Antes la pregunta era, “¿cómo lograré que el tiempo me rinda?”; ahora es, “¿qué haré con tanto tiempo libre?”. No sé tú, pero yo pensaba preguntarme esto cuando cumpliera los 80 años y estuviera retirado en mi casa en las montañas con mi esposita (ya tengo la esposita, solo me falta lo otro). En fin, la mayoría de las actividades, entretenimientos o compromisos que ocupaban nuestro calendario ya no están y tenemos por delante el gran desafío de manejar apropiadamente el tiempo de ocio.

Uno de los recursos más valiosos que Dios ha puesto en tus manos es el tiempo y, consciente de ello, Él nos pide usarlo con sabiduría y no como necios. En el capítulo 5 de la carta a los Efesios, Dios anima a los lectores, a través del apóstol Pablo, a “aprovechar bien el tiempo, porque los días son malos” (v.16); el no hacerlo es necedad e insensatez (v.15 y 17). Piensa, si los días eran malos en los tiempos de Pablo, nuestros días los son por igual o quizás peores; por tanto, el llamado es el mismo: ¡aprovecha bien tu tiempo!

En este artículo quisiera motivarte de manera muy práctica a obedecer este mandato, considerando tanto las posibles amenazas que este tiempo libre puede traer a tu vida, así como las ricas oportunidades de crecimiento y santificación que también puede brindarte esta cuarentena. En los siguientes párrafos, primero revisaremos cuál es la motivación detrás de este mandato de “aprovechar bien el tiempo” que se registra en la carta a los Efesios. Después, en un segundo artículo, veremos 5 amenazas que nos presenta el tiempo de ocio que tenemos actualmente y 5 oportunidades que como joven cristiano puedes aprovechar.

¿Cuál es la motivación detrás de “aprovechar bien el tiempo”?

1. El principio de la imitación

Abre tu Biblia y lee detenidamente los versos del 1 al 17 de Efesios 5. No sigas leyendo este artículo sin leer este pasaje. No hagas trampa, ve y lee tu Biblia. Bien, ahora que tenemos una idea de los versos que preceden el mandato de “aprovechar bien el tiempo”, nos damos cuenta de que el capítulo comienza con una petición que cubre como una sombrilla todas las instrucciones que están contenidas en estos versos. La petición sombrilla es “sed imitadores de Dios, como hijos amados” (v.1). De esta solicitud se desprenden todas las demás que continúan. El llamado a aprovechar bien el tiempo está conectado directamente con imitar a nuestro Padre.

Si hay algo que debe caracterizar tu vida como cristiano es un esfuerzo continuo e intencional de imitar a Aquel que es tu Padre. La correcta imitación es posible solo cuando ocurre la correcta contemplación. Y, en nuestro caso, imitaremos adecuadamente a nuestro Padre cuando el tiempo y la profundidad de nuestra contemplación hacia Él sea una realidad en nuestras vidas.

Dios me ha dado la oportunidad de ser padre y, en muchas ocasiones, mis hijos me sorprenden haciendo algo de la misma forma que yo lo hago en el día a día. Esto me da alegría (o me asusta, a veces) porque sé que ellos han prestado atención a mi forma de hablar o de actuar y han decidido hacer lo mismo. Lo mismo pasará contigo como hijo de Dios. Tu forma de pensar, decidir, hablar, entretenerte y dedicar tu tiempo será transformada en la medida en que te empeñas en observar y admirar a tu maravilloso Padre, a través de las formas en la que Él se ha revelado.

2. El principio de tu identidad

Los versos que leímos nos muestran que imitas a tu Padre porque “eres” su hijo. Quien eres determina lo que haces. Este principio es repetidamente enseñado en el resto del pasaje, afirmando que somos “santos” (v. 3), “luz en el Señor” (v. 8) e “hijos de luz” (v.8). Y Pablo afirma que nuestro andar debe ser coherente con nuestra identidad. Es decir, una motivación central para aprovechar nuestro tiempo es que ya no somos lo que éramos antes de Cristo, ahora le pertenecemos, nos ha sacado de la oscuridad y ahora estamos en Su luz.

Nunca olvidaré una historia que leí hace muchos años (tantos, que no recuerdo en cuál libro está), que se trataba de dos jovencitos que pasaban sus días correteando a las chicas y haciendo travesuras en el colegio. Un día el entrenador de atletismo se acerca a ellos y les hace la oferta de pertenecer al equipo de corredores de la escuela. Ellos aceptan y comienzan a entrenar para su primera carrera. Unos días después, un par de las amigas se les acercan a conversar, llevándoles un pastel que prepararon para ellos. Además, les preguntan por qué ya no pasan tiempo con ellas, como lo hacían antes. Su respuesta fue: “Es que ahora somos parte del equipo de atletismo, no podemos comer cualquier tipo de comida y debemos dedicar tiempo a prepararnos para la competencia. Gracias por el pastel, pero será para la próxima. ¡Adiós!”

¿Qué cambió en estos jóvenes? Su identidad. Debido a que ahora son atletas, sus decisiones y su tiempo está orientado a actividades que son coherentes con su identidad. Este mismo principio es el presentado por Pablo en estos versos; o sea, debido a que Dios te hizo “santo” y un “hijo de la luz”, ya no te caracteriza la inmoralidad, la impureza, la avaricia, las obscenidades, etc. Por el contrario, lo que te debe destacar es la bondad, la justicia (caminar recto) y la verdad (v. 3-9). Cuando estés en la disyuntiva de aprovechar o no el tiempo que tienes en esta cuarentena, recuerda quién eres.

3. El principio de practicar la sabiduría

Al llegar al verso 15, nos encontramos con la frase “por tanto”, usada para resaltar una conclusión en base a todo lo anterior que el autor mencionado: “tengan cuidado en cómo andan, no como insensatos, sino como sabios” (v.15). Tomando en cuenta esta conclusión de Pablo, pudiéramos resumir todos los pasajes anteriores una expresión como esta: “Puesto que tenemos un Padre digno de imitar y una identidad digna de mostrar; prestemos mucha atención a que nuestra forma de vivir sea caracterizada por la sabiduría, no por la necedad”.

Pero, ¿qué es andar como sabios? Podríamos emplear muchos artículos como este para hacer referencia a los cientos de pasajes bíblicos que hacen referencia a la sabiduría; sin embargo, para esta ocasión, lo resumiremos de esta forma: Andar como sabios, en términos bíblicos, es más que tener conocimiento intelectual, es aplicar en mi día a día el conocimiento que tengo de Dios y Su Palabra. El famoso diccionario Webster define la sabiduría como: “la capacidad de hacer uso del conocimiento que se tiene”.

¿De qué vale saber qué hacer, si no lo haces? ¿De qué sirve conocer lo que te conviene, si haces todo lo contrario? Por esto, Pablo no se queda en teoría cuando habla de andar como sabios. Inmediatamente, nos da una forma práctica de aplicar el conocimiento que tenemos como hijos de Dios y que responde directamente cómo actúa uno que anda con sabiduría: “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (v. 16). Si quieres saber una cualidad fundamental de un joven sabio es que aprovecha el tiempo que Dios en Su soberanía le ha otorgado.

Algo interesante en este verso es que la palabra usada para tiempo aquí es “kairos”, que significa: oportunidad, temporada o una época concreta. Es decir, que el llamado no es sólo a pensar en horas de un día, sino en temporadas y épocas especiales que Dios te esté permitiendo vivir. No nos cabe la menor duda, entonces, que esta cuarentena que ha llegado a tu vida es una oportunidad divina y única puesta delante de ti para aprovecharla al máximo. ¿Qué harás con este tiempo de ocio adicional? ¿Cómo lo aprovecharás?

Conclusión

En la segunda parte de este artículo, que publicaremos próximamente, analizaremos 5 amenazas y 5 oportunidades que tienes en tu tiempo de ocio. Mientras, te recuerdo que, como toda oportunidad o temporada, la cuarentena pasará. Y, paulatinamente, todos volveremos a nuestros ritmos de vida similares a los que teníamos antes, donde llenaremos nuestras agendas y el tiempo de ocio será nuevamente reducido. Aprovecha este “kairos” de Dios, considerando los tres principios que hemos visto en Su Palabra: Imita a tu Padre como hijo amado, manifiesta tu identidad como santo e hijo de luz y observa con cuidado que tu caminar sea sabio.