Integridad y Sabiduria

La generosidad en la práctica

Héctor Salcedo 26 abril, 2017

La generosidad bíblica no es simplemente un acto de desprendimiento ocasional, sino una expresión visible de cuánto hemos comprendido la gracia que Dios nos ha dado en Cristo. Cuando el cristiano entiende que todo lo que posee le ha sido confiado como mayordomo y no como dueño, su mano se abre naturalmente hacia los demás. El problema surge cuando nuestra perspectiva de la vida es más terrenal que celestial: si el cielo no es real para nosotros, las promesas de acumular tesoros allá no nos mueven, y cada vez que damos sentimos que perdemos en lugar de invertir.

El pastor Héctor Salcedo presenta el ejemplo de las iglesias de Macedonia como el modelo por excelencia de la generosidad cristiana. Estas iglesias, siendo pobres, dieron más allá de sus posibilidades, no por obligación sino suplicando el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos. Su secreto no estaba en la cantidad de recursos sino en que primeramente se habían dado a sí mismos al Señor. El diezmo representa un punto de partida para sostener la obra de Dios, pero la generosidad verdadera va más allá: implica estar atentos a las necesidades de quienes nos rodean, ayudar con sabiduría según la situación de cada persona, y recordar que muchas veces Dios pone recursos en nuestras manos simplemente para que los entreguemos a otros. Somos el correo de Dios, no el destinatario final.

  1. Según la clase, ¿cuáles son las tres razones por las que una persona puede ser pobre, y por qué cada situación requiere un tipo de ayuda diferente?

  2. ¿Qué significa que los macedonios "primeramente se dieron a sí mismos al Señor" antes de dar sus recursos, y cómo explica esto la actitud con la que ofrendaron?

  3. Cuando revisas tu forma habitual de dar, ¿encuentras que tiendes más a dar "por desecho" —lo que ya no usas o te sobra— o a dar sacrificialmente de lo mejor que tienes? ¿Qué revela esto sobre tu corazón?

  4. La clase menciona que cuando Dios nos prospera, solemos pensar en elevar nuestro nivel de vida en lugar de elevar nuestro nivel de dádivas. ¿En qué área concreta de tu vida podrías aplicar este cambio de perspectiva en los próximos meses?

  5. ¿Cómo puede una comunidad de fe distinguir entre ayudar genuinamente a alguien en necesidad y "financiar" un problema de carácter que en realidad está profundizando su situación? ¿Qué criterios prácticos podrían guiar esa decisión?