Integridad y Sabiduria

Procurando la voluntad de Dios

Luis Méndez 30 noviembre, 2018

La voluntad de Dios no es un misterio que Él esconde, sino una realidad que Él desea revelar a quienes están dispuestos a recibirla. El problema no está en que Dios retenga información, sino en que somos criaturas finitas tratando de comprender a un Creador infinito — y muchas veces, criaturas orgullosas que prefieren sus propios planes. Esta clase, parte del cierre del curso sobre integridad y sabiduría, explora las características de esa voluntad divina: es soberana, porque Dios conoce y controla todo desde la eternidad; es providencial, porque cada evento de nuestra vida está bajo su cuidado; es inescrutable, porque sus caminos son más altos que los nuestros; es moral, porque sus deseos se convierten en ley para nosotros; es permisiva, porque permite nuestra desobediencia sin que eso frustre sus propósitos; y es personal, porque Dios tiene un plan específico para cada vida.

El pastor Luis Méndez utiliza la historia de José como ilustración poderosa: un hombre que sufrió injusticia tras injusticia, pero que al final pudo decir a sus hermanos "no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios". Ese nivel de perspectiva solo viene cuando entendemos que detrás de todo está un Dios soberano trabajando para su gloria. El camino para discernir esa voluntad, según Romanos 12:1-2, no es buscar señales extraordinarias sino renovar nuestra mente, rechazar la conformidad al mundo, y vivir en santidad. Al final, el problema con la voluntad de Dios no es falta de conocimiento — es ausencia de pasión por abrazarla.

  1. Según la clase, ¿cuáles son las seis características de la voluntad de Dios y por qué es importante entender que estas no son voluntades separadas sino aspectos de una sola voluntad?

  2. ¿Cómo ilustra la historia de José la relación entre el pecado humano y la soberanía de Dios, y qué le permitió a José responder con perdón en lugar de venganza?

  3. El pastor menciona que muchas veces "le llamamos diversión a lo que Dios llama pecado". ¿En qué área específica de tu vida has notado que tu definición de las cosas difiere de la definición de Dios, y qué tendría que cambiar para alinearlas?

  4. Romanos 12:2 habla de "renovar la mente" como el camino para verificar la voluntad de Dios. Pensando en tu semana típica, ¿qué ocupa más espacio en tu mente: las corrientes del mundo o la palabra de Dios? ¿Qué ajuste práctico podrías hacer?

  5. La clase afirma que "nuestro problema con la voluntad de Dios no es falta de conocimiento, sino ausencia de pasión". ¿Por qué creen que es más fácil estudiar la voluntad de Dios que abrazarla con riesgo, y qué costaría vivir con más pasión por ella en comunidad?