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Viviendo para la gloria de Dios

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Pasaje Bíblico: 1 Corintios 10:23-11:1

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Este domingo, el pastor Héctor Salcedo expuso el sermón “Viviendo para la gloria de Dios” basado en 1 Corintios 10:23-11:1.

Sabemos que la gloria de Dios ha de ser el motivo principal para vivir en nuestras vidas ya que fuimos creados para glorificar a Dios. La pregunta principal que surge de esta verdad es, ¿cómo se aplica esto en el día a día? La Palabra de Dios nos da instrucciones específicas para muchas cosas, pero hay muchas otras cosas sobre nuestro diario vivir que no se mencionan en la Biblia. Es por esto que a veces debemos tomar decisiones que caen en áreas grises: cosas que no tenemos por certero si son pecaminosas o no.

Lo primero que nos debemos preguntar es: ¿Cuál es el principio que guía mis decisiones?

Si vamos a vivir para la gloria de Dios, nuestros criterios de vida tienen que ir más profundo que discernir que es pecado y que no es pecado. Muchos toman posiciones legalistas mientras que otros viven libremente y esperan que otras personas acepten su forma de vivir.

Cuando Pablo escribió su carta a Corintos, estaban debatiendo este tema. El problema en corintos era la carne para comer. Ellos se preguntaban si estaba bien o si era pecado comer carne que fue sacrificada a dioses paganos. Muchos opinaban que no era un problema ya que era tradición hacerlo mientras que otros decían que era pecado comerla.

Pablo les da principios para navegar las áreas grises de la vida. El primer principio es: si nosotros hemos de glorificar a Dios en nuestras vidas, debemos estar abiertos a buscar consejo en aquellos aspectos donde la Biblia nos da libertad. Es una virtud muy grande dejarse guiar.

Es común que resistamos a buscar consejos por varias razones:
1. Muchas personas se creen sabias en su propia opinión
2. El curso de acción que yo deseo no es el que me va a decir. No quiero oír lo que me van a decir (Proverbios 3:5).
3. Las personas son muy impacientes. No quiero esperar ir por el proceso de pedir consejo. Esto nos puede llevar a tomar decisiones incorrectas.
4. Pura negligencia.
5. No tenemos a quien preguntarles.

Si vas a glorificar a Dios en todos aspectos de tu vida, te tienes que abrir al consejo de otros

Segundo principio: Si vamos a glorificar a Dios en nuestras vidas, no es preguntarme si algo es pecado o no, es preguntarme si hay gloria en ello. Hay que determinar si hay beneficio espiritual para mí y para otros en mis decisiones. Pablo nos dice que usemos nuestra libertad para nuestro beneficio espiritual y el beneficio espiritual de otros.

Todo es licito, somos libres en Cristo porque estamos bajo la gracia, pero no todo es de provecho y no todo edifica. Si es licito no es pecado, pero esa no debe ser mi único criterio; debemos ir más profundos. Después de Génesis 3, nada es tan simple como parece. Hay cosas que son claramente pecaminosas, estas son áreas negras. Pero las áreas grises no están especificadas en la Palabra. Con estas cosas, debemos tomar decisiones en base de la edificación de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Pablo le da gran importancia al efecto de nuestras vidas en las de nuestros hermanos.

Tercer principio: Disfrutar de nuestra libertad siempre y cuando esta no sea de tropiezo. Dios quiere que seamos sensibles hacia otros, pero no legalistas. El legalista vive con medio de ser condenado si peca y define las áreas grises con reglas; no disfruta del gozo de la libertad en Cristo. El que piensa con una mente legalista tiene crecer en su conocimiento de la libertad que todo cristiano tiene en Cristo.

El creyente que sabe que algo en un área gris es licito, pero tiene un hermano que no está de acuerdo, por amor, debe ser sensible para no ser piedra de tropiezo. Debemos considerar que vamos a hacer a la luz de nuestros contextos y de las personas que nos rodean.

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Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Héctor Salcedo
Héctor sirve como pastor ejecutivo en la Iglesia Bautista Internacional IBI de Santo Domingo, República Dominicana. Es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial. Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Entre sus funciones se encuentran el manejo administrativo y financiero de la IBI e Integridad y Sabiduría. Asimismo, está a cargo del Ministerio de jóvenes adultos de la IBI [M-Aquí]. Cuando las circunstancias lo requieren, es una de los pastores que predica en la IBI. De hecho, la enseñanza de la Palabra de Dios es su mayor pasión, sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

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