Pulidos por Dios (Tercera Parte)
Efesios 2:19-22
"Somos piedras escogidas y Debemos ser pulidos", fueron dos de las analogías que vimos la semana pasada. Esta semana continuaremos viendo otras dos en las que la relación con Dios y el prójimo se manifiestan. Síganos en esta jornada en que deseamos ser Pulidos por Dios hasta ser llevados a la imagen de Su Hijo Jesús.
Tercera analogía. No somos independientes de la piedra angular
En la antigüedad, cada piedra de un edificio era colocada en relación con la piedra angular, que en nuestro caso es Cristo y entonces, cada una de las demás piedras son colocadas en una posición de dependencia. Jesús dijo: “Separados de mi nada podéis hacer”. Si una piedra es colocada sin tener en cuenta la piedra angular esa piedra queda mal colocada y crea problemas para toda la edificación. Cada piedra tiene que estar en relación con la piedra angular. Cuando una de las piedras que somos nosotros quiere actuar independientemente de Cristo, no solo crea problemas para él, sino que crea problemas para todas las demás piedras. Uno solo de nosotros, fuera de la voluntad de Dios, crea problemas para los que viven a nuestro alrededor. La única forma de nosotros no crear problemas para los que están a nuestro alrededor es sometiéndonos por completo a la voluntad de Dios. Cuando algo no está funcionando bien en el edificio de Dios es porque alguna piedra quiere hacer o estar en el lugar que ella quiere y no en el lugar donde Dios quiere colocarlo. La única forma de que todo el edificio funcione apropiadamente es si cada piedra decide someter su voluntad a Cristo, que es la piedra angular. La iglesia universal está compuesta por millones de miembros, por lo que a menos que cada piedra esté dispuesta a alinearse con Cristo y someter su voluntad a El, siempre habrá problemas. La pregunta individual para cada uno de nosotros es si estamos alineados con la voluntad de Dios, porque de lo contrario crearemos problemas para todo el edificio. Y, ¿cual es el edificio de que venimos hablando? La iglesia. El pecado de uno nos afecta a todos que es otra forma de decir que cada piedra fuera de su lugar afecta toda la edificación. Debemos entender que nuestro pecado no es simplemente un problema nuestro, sino que en un sentido es problema de todos porque cada uno de nosotros somos simplemente una piedra de toda la edificación; pero resulta que estamos colocados en el edificio en relación con otras piedras.
Cuarta analogía. Debemos vivir conectados con los hermanos.
Las piedras de un edificio son de diferentes tipos, formas y tamaños, y son empleadas para diferentes funciones. Pero a pesar de eso, cada piedra tiene que estar interconectada con la otra piedra. Ninguna piedra puede estar desconectada de la otra porque eso convierte al edificio en algo vulnerable. Así mismo, en la iglesia Dios espera que cada uno de nosotros guarde una relación con el otro hermano. Cuando en la iglesia alguien quiere aislarse y hacer las cosas por sí solo, eso sería el equivalente a una piedra en un edificio que dijera: “yo no quiero ser parte de esa pared y prefiero yo sola ser la pared”. El ingeniero probablemente le diría, el problema es que tú no tienes el tamaño para ser una pared. Tú solo eres una piedra de toda la pared. Las piedras de un edificio no deciden cual piedra le va a quedar al lado; sino que el diseñador sabe cual piedra va donde. De esa misma forma no podemos en la iglesia decir, yo no quiero estar con tal o cual hermano, porque las piedras no tienen voz ni voto. Dios decide como colocarnos. Dios no nos diseñó para vivir de forma individual; sino para vivir en familia.
Espere la próxima semana la quinta y sexta analogía. Ellas nos hablarán acerca de: Llevar gloria a Dios y el tiempo que Él se toma para llevar acabo su obra.