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Mi Ayuda Idónea

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Si hay algo de lo que estoy absolutamente convencido es que no es bueno para mi estar solo y de que necesito ayuda. Eso es precisamente lo que el conocido pasaje de Génesis dice:

Génesis 2:18

Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea.

Luego de Dios haberlo creado todo, a saber, cielos y tierra, con todo lo que en ellos hay, y decir que “era bueno en gran manera” [Gen. 1:31], al ver al hombre, indica que “no es bueno que el hombre esté sólo…” y se dispone a crearle una “ayuda idónea”.

¿En qué sentido la soledad del hombre no es buena? ¿Es imperfecta la creación de Dios? El contexto parece indicar que lo que Dios está señalando no es que el hombre es imperfecto, sino que es incompleto para los propósitos para los cuáles Dios lo creó. Eso se deduce del hecho de que la solución a este “problema”, no es que Dios va a perfeccionar al hombre, sino que le creará una ayuda, es decir, creará una mujer. En otras palabras, la mujer completa al hombre y ahora como hombre y mujer, pueden llevar a cabo los propósitos de Dios.

Y entonces, Dios procede a “diseñar” un ser que complete al hombre, que sea justamente lo que él necesita. Es eso precisamente lo que implica el término “ayuda idónea”. En su gracia, Dios le ha dado al hombre el regalo de su mujer para que pueda hacer lo que sólo no podría. La creación de la mujer como “ayuda”, no denigra a la mujer ni la coloca en un rol secundario, como algunos piensan, sino que por el contrario la coloca en un rol vital, que es el complementar al hombre el llenar los planes de Dios.

Al ofrecer esta explicación, no sólo comparto lo que la Palabra de Dios indica acerca del hombre y de la mujer al principio de los tiempos, sino que describe cómo me siento en mi propia relación de pareja. Al meditar en la contribución de mi esposa a mi vida, no puedo sino reconocer que sin ella no hubiese podido hacer lo que he hecho ni ser lo que soy, por lo que doy testimonio que Génesis 2:18 es verdad, la mujer completa al hombre. En este sentido, hay dos aspectos específicos que quisiera comentar sobre cómo mi esposa ha contribuido con mi vida.

Por un lado, el conjunto de dones y talentos que ella posee ha sido de gran ayuda para que yo haya podido “darle el frente” a la vida que me ha tocado vivir. Hay cosas específicas que son fortalezas en ella y que han servido para completar debilidades mías de tal forma que “en promedio” estamos bien.

Un ejemplo claro de lo anterior es la crianza de nuestros hijos. En general, ella es más firme y estricta que yo en el trato con los niños. Eso comenzó a producir en nuestros hijos cierta debilidad de carácter. Ella lo observó y en su firmeza me lo señaló. Yo no lo vi inmediatamente, pero luego lo entendí y pude crecer. Hoy mis hijos tienen un mejor padre por causa de mi “ayuda idónea”. Pero más aún, esa falta de firmeza en mí se manifestaba en otras relaciones y también pude crecer ahí. Debo confesar que, al principio, no fue placentero darme cuenta de esto, al contrario, fue incómodo. No obstante, hoy estoy agradecido. Ella fue el instrumento de Dios para “pulirme”. Esto es sólo un ejemplo de muchos que pudiera mencionar pero que por razones del espacio no podría. ¡Verdaderamente ella es perfecta!

No me mal entiendan, no digo que ella sea perfecta, sin pecado. ¡De ninguna manera, sólo Cristo! [Heb. 4:15] Pero ella es perfecta para mí! De hecho, aún sus imperfecciones han sido transformadoras. Aunque a veces no me guste lo que veo, Dios ha permitido que ella sea de “cierta manera” para formar en mi la virtud del amor incondicional, el perdón, la gracia y la humildad que vemos en Cristo.

Por otro lado, no sólo lo que ella es, o no es, me ha “pulido”, sino que lo que ella es capaz de hacer ha sido de enorme ayuda para mí. Aquí me refiero específicamente, más que a su carácter, a sus obras en mi favor. Y en este sentido, puedo decir también que la combinación de capacidades que mi esposa tiene es justo lo que yo necesitaba. Por esto digo, que puedo dar testimonio de que Génesis 2:18 es real, ciertamente Dios nos dio en nuestras esposas una “ayuda idónea”.

En este sentido, puedo mencionar un par de ejemplos. Soy una persona de múltiples ocupaciones. Aunque no me considero adicto al trabajo, la realidad es que trabajo mucho. Por esta razón, necesitaba a alguien que aceptara esa condición y que estuviera dispuesta a “llenar algunos espacios” por mí. Es decir, ella está pendiente de la llamada que no hice, del caso que no atendí, de la diligencia que tenemos que hacer, etc. Ella es una mujer trabajadora que me “cubre las espaldas”. Y yo necesitaba eso.

Pero aún sus deficiencias en sus capacidades han sido buenas, porque me mantienen sensible, atento. Sus deficiencias son las que me recuerdan que ella necesita de mi cuidado, que no es un “robot” sino un ser creado a la imagen de Dios y que tengo el privilegio de liderar. De hecho, no se los he dicho, pero me siento orgulloso en el buen sentido de mi esposa.

No quiero terminar sin señalar que a pesar de lo que he dicho, mi relación con mi esposa aún está lejos de ser perfecta. Luego de Génesis 3, cuando el pecado entró a la humanidad, nada es perfecto. De ahí que Cristo tuvo que venir a morir por nuestros pecados en la cruz y darnos vida eterna a aquellos que nos reconocemos pecadores y le pedimos perdón a Dios. Ahora bien, mi relación con mi “ayuda idónea” es gloriosa porque es un regalo personal de Dios para mí y es justo lo que yo necesito para ser lo que Dios quiere que yo sea y llevar a cabo los propósitos de Dios en mi vida. ¡Gracias Señor!

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Héctor Salcedo
Héctor sirve como pastor ejecutivo en la Iglesia Bautista Internacional IBI de Santo Domingo, República Dominicana. Es economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial. Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Entre sus funciones se encuentran el manejo administrativo y financiero de la IBI e Integridad y Sabiduría. Asimismo, está a cargo del Ministerio de jóvenes adultos de la IBI [M-Aquí]. Cuando las circunstancias lo requieren, es una de los pastores que predica en la IBI. De hecho, la enseñanza de la Palabra de Dios es su mayor pasión, sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

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