En nuestro escrito anterior vimos que nuestro mayor adversario nos gana la carrera no por la superioridad de fuerzas, sino por su persistencia. El es recurrente, insistente, obstinado y tenaz. 

Pero el hijo de Dios ha de sobre ponerse a todas esas adversidades y oposiciones. Eso lo vemos en la vida de Nehemías. Su tenacidad y persistencia ante la oposición lo llevó a realizar la obra que Dios la había encomendado. 

La distracción: La estrategia número uno del enemigo 

Segunda Parte (Nehemías 6)
 

Si hay algo que sale a relucir del liderazgo de Nehemías, es precisamente su astucia para manejarse en medio de las presiones externas y de las injusticias internas. Requiere de mucha sabiduría para conducir el barco en medio de la tormenta sin que se hunda el barco o sin que sufra daño, y eso fue exactamente lo que hizo Nehemías. El ser astutos como las serpientes requiere la sabiduría de Dios y el ser inocentes como las palomas requiere la mansedumbre y humildad del Señor. Sabiduría no es lo mismo que inteligencia.

La inteligencia con frecuencia conoce cuales son las opciones disponibles; la sabiduría sabe cual es la opción a seguir entre todas las opciones. 

No obstante la persistencia de la oposición, Nehemías permaneció enfocado en medio de todas estas distracciones. Esta gente ya había tratado de desviar a Nehemías de su dirección y no habían podido. Ahora vuelven a intentarlo de forma repetitiva. Cuando Nehemías recibe estas cuatro invitaciones a reunirse en Ono, esta es su respuesta:

Neh 6:3 Y les envié mensajeros, diciendo: Yo estoy haciendo una gran obra y no puedo descender. ¿Por qué ha de detenerse la obra mientras la dejo y desciendo a vosotros? 4  Y cuatro veces me enviaron mensajes en la misma forma, y yo les respondí de la misma manera.

Esta gente quería parar el trabajo de Nehemías; distraerlo; y cuatro veces le invitaron a esta reunión y las cuatro veces, Nehemías respondió que él estaba dedicado a una gran obra que no podían detener. Eso es singularidad de propósito. Esa es la manera de pensar de un líder que sabe en qué dirección él debe ir. Nehemías tenía su visión claramente definida y nada lo podía distraer. De ahí la importancia de que el líder conozca su visión y permanezca comprometido con la visión que él entiende, Dios le ha dado.

En nuestro próximo escrito veremos en detalles qué requiere un líder para permanecer en la visión que Dios le ha dado sin que sea distraído. 

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