La valentía como resultado de la llenura del Espíritu es una característica que veremos el día de hoy en la parte final de esta serie que hemos titulado "La distracción: La estrategia número uno del enemigo".
La distracción: La estrategia número uno del enemigo
Sexta Parte (Nehemías 6)
Una de las manifestaciones de la llenura del Espíritu Santo es la valentía de la persona llenada por El y eso lo vemos a lo largo de la historia del pueblo de Dios. Nehemías era el gobernador de Judá, pero no era sacerdote y solo los sacerdotes podían entrar al templo; si Nehemías hubiese entrado, hubiese pecado contra Dios y eso es lo que Satanás quiere hacer con nosotros, inducirnos a pecar porque esa es la mejor garantía que él tiene de que podrá derrotarnos; porque una vez yo peco, en mi pecado, no puedo contar con la gracia de Dios que es mi única garantía. Satanás quiere inducirnos a pecar y luego quiere evitar nuestro arrepentimiento porque esa es su carta de triunfo. Pero una vez mas, Nehemías muestra que ciertamente él era un hombre astuto como las serpientes porque la propuesta misma le hizo ver que esto no podía venir de Dios.
“Entonces me di cuenta de que ciertamente Dios no lo había enviado, sino que había dicho su profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat le habían pagado. 13 Le pagaron por esta razón, para que yo me atemorizara y obrara de esa manera y pecara...”
Las propuestas del enemigo frecuentemente vienen revestidas de piedad y en esas circusntancias el discernimiento de Dios será vital. Las palabras de Satanás en el desierto sonaron muy piadosas... “escrito está”; “escrito está”; “escrito está”.
Otra característica que sale a relucir en la vida de Nehemías, fue su renuencia a vengarse de sus enemigos. El hombre o la mujer que quiere caminar con Dios tiene que aprender no solo a confiar en Dios para la realización de sus planes, sino también a confiar en Dios para su venganza. Y quizás yo nunca vea la venganza de este lado de la gloria. Pero si Dios es justo, y lo es, y si hay algo que yo sé es que Dios no dejará impune al pecador. ¿Y como yo sé eso? Porque su palabra lo dice.
De ahí estas palabras de Nehemías en 6:14: Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat conforme a estas obras suyas, también de la profetisa Noadías y de los demás profetas que estaban atemorizándome. No hay pecado en pedirle a Dios que haga justicia; el pecado está en querer yo hacer la justicia.
Neh 6:15 La muralla fue terminada el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. 16 Y aconteció que cuando se enteraron todos nuestros enemigos y lo vieron todas las naciones que estaban alrededor nuestro, desfalleció su ánimo; porque reconocieron que esta obra había sido hecha con la ayuda de nuestro Dios.
Las murallas fueron terminadas en menos de dos meses con escasos recursos y en un tiempo donde no se tenían ninguna de las herramientas y equipos sofisticados que tenemos hoy; en un tiempo tan rápido que aún el enemigo se vio forzado a reconocer que la mano de Dios estaba detrás de ese proyecto. La realidad es que cuando Dios obra, El deja huellas claramente visibles... “esta obra había sido hecha con la ayuda de nuestro Dios”. Una característica que vemos en Nehemías es su voluntad para reconocer a Dios como el autor de todo lo que estaba ocurriendo. La realidad es que nosotros hablamos de grandes hombres del pasado; pero mas que grandes hombres lo que ha existido siempre es un gran Dios detrás de hombres ordinarios.
No importa si estamos hablando de Moisés o de Pablo, su grandeza estuvo en el Dios que ellos llegaron a conocer de manera íntima. Ellos fueron instrumentos, pero el poder, la visión, la inspiración, la sabiduría, las oportunidades, la valentía, las garantías, la fe, la motivación, en fin todo, tuvo su origen en Dios.
Mantengamos en nuestra mente y corazón: Que no importa la función que desempeñemos, las circunstancias en la que nos veamos envueltos o la decisión a tomar, si estamos siendo guiados por Dios, los resultados están garantizados y siempre, siempre, siempre, buscarán darle a Él y SÓLO A ÉL, la gloria. Eso lo vimos en la vida de Nehemías y lo podemos ver hoy en hombres o mujeres que al igual que él decidan obedecer a Dios en vez de a los hombres.