Dios prepara a aquellos a quienes llama. Esa es una constante que vemos reflejada en su Palabra. Nehemías, quien fue levantado en un momento especial y para una tarea particular, no fue la excepción. El escrito anterior describía características de un líder para llevar a cabo la tarea que el Señor delegara en sus manos. En este escrito, veremos hasta donde es capaz de llegar nuestro enemigo para cumplir su propósito de oponerse a los del Señor.

La distracción: La estrategia número uno del enemigo
Cuarta Parte
(
Nehemías 6)

Ahora, notemos hasta donde es capaz de llegar el enemigo en su intento por hacernos caer.

Neh 6:5  Entonces Sanbalat me envió su siervo en la misma forma por quinta vez, con una carta abierta en su mano. 6  En ella estaba escrito: Se ha oído entre las naciones, y Gasmu dice, que tú y los judíos estáis tramando rebelaros; por eso reedificas la muralla. Y según estos informes tú vas a ser su rey. 7 También has puesto profetas para anunciar en Jerusalén en cuanto a ti: "Un rey está en Judá." Y ahora llegarán a oídos del rey estos informes. Ahora pues, ven, consultemos juntos.

Las últimas palabras fueron “consultemos juntos...” un nuevo intento de establecer una especie de alianza. Lo único que esta vez hay calumnias acerca del propósito de Nehemías de rebelarse contra el rey. La idea era que Nehemías se amedrentara con la idea de que a oídos del rey pudieran llegar informes de esta naturaleza, aún si fueran falsos. Recuerda, la mentira es la estrategia por excelencia del enemigo, es el arma de destrucción de Satanás.

No podemos olvidar que, a veces el mayor obstáculo de un líder no es el problema que tiene de frente, sino la tentación de solucionarlo solo, pero Nehemías no cometió ese error; desde el inico este fue un trabajo de un gran equipo. Desde la primera noche que él salió a inspeccionar las murallas. Esa noche, él salió acompañado; nunca Nehemías pensó que realizaría este proyecto solo.

El otro error que Nehemías NO cometió fue obrar sin orar; como tampoco obtuvo la perspectiva de los hechos a partir de los hombres, sino de Dios. El líder tiene que destacarse por su vida de oración, de manera que él pueda obtener su perspectiva de Dios. Vemos aquí a Nehemías con una corta oración, pero que sin lugar a dudas tuvo su efecto: “... Oh Dios, fortalece mis manos”.

Es impresionante ver como a pesar de que las dificultades eran muchas, los desafíos muy grandes y la oposición era implacable; la ausencia de quejas en las conversaciones o en las oraciones de Nehemías es destacable. A lo largo de la historia, lo que vemos es que los líderes de Dios no se quejan de los desafíos que se presentan; mas bien los enfrentan y los conquistan. Ellos saben que liderar sin oposición no es común y que los obstáculos son parte de nuestro entrenamiento.

En el siguiente escrito continuaremos viendo el desempeño de Nehemías ante la prueba. 

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