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Jesús es el Evangelio

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Pasaje Bíblico: Hechos 13:22-41

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Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó con la serie “Hasta los confines de la tierra” predicando el sermón “Jesús es el Evangelio” basado en Hechos 13:22-41.

En el pasaje de hoy vemos la continuación del sermón de Pablo en su primer viaje misionero. Pablo comenzó revisando la historia del pueblo hebreo desde su salida de Egipto a través del desierto hasta el surgimiento del primer rey, Saúl y luego David. Durante esta primera parte de su mensaje, Pablo expone la bondad de Dios en contraste a la rebelión del pueblo. El recorre y resume una larga historia con la intención expresa de llegar a la persona de Jesús como descendiente de David. El clímax del sermón de Pablo fue la vida y obra del señor Jesucristo ya que el clímax de la historia redentora es la vida y la obra de nuestro Señor.

El Antiguo Testamento entero apunta a la persona de Jesús y el Nuevo Testamento por completo, gira alrededor de Su vida. De hecho, sin el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en la persona de Jesús, el Nuevo Testamento no tendría sentido y tendría que ser considerado como una historia completamente falsa. Los evangelios cuentan la historia de la vida y las enseñanzas de Jesús y las epístolas explican y aplican la vida y las enseñanzas del mismo Jesús.

El texto que tenemos por delante comienza con la muerte de Saúl y el surgimiento de David como Rey. A partir de la vida de David, Pablo da un salto de unos mil años y llega a la vida de Jesús. Hechos 13:23 dice que, de la descendencia de David, Dios “ha dado a Israel un Salvador, Jesús…”. La historia en el mensaje de Pablo ilustra a muchos grandes hombres que fueron líderes para el pueblo judío, pero también fueron pecadores. El pueblo de Israel, al igual que nosotros, necesitaba no simplemente un rey, sino un salvador; alguien que los sacara y nos saque de la condición caída en la que nos encontramos y alguien que pudiera cumplir la ley que nadie cumplió antes y que nadie ha cumplido desde entonces.

El texto continúa en el con Juan el Bautista como el introductor del Mesías (Hechos 13:24). Cuando este hace su aparición en la escena, el pueblo lo reconoció como profeta que no solo deja claro que él no era el Mesías, sino que deja claro también que él no tenía manera de compararse con Jesús. Pablo pasa a explicar cómo el pueblo judío y sus gobernantes fallaron en reconocer que Jesús era el Mesías como tampoco reconocieron a los profetas que vinieron antes que él, llevándolos a clavarlo a un madero. Lo increíble es que al pueblo clavar al Mesías, simplemente estaba cumpliendo con las profecías anunciadas de que el Mesías padecería en manos de las autoridades. La crucifixión de Cristo, el evento mas malvado de toda la historia del hombre, no ocurrió sin el permiso y la orquestación del Padre (Hechos 4:27-28).

Las autoridades religiosas y no religiosos de Israel habían escuchado las profecías del Antiguo Testamento, pero, sin embargo, al llegar el Mesías, no entendieron lo que habían escuchado una y otra vez, hasta el punto de llegar a darle muerte a Dios encarnado sin motivo. No basta con conocer las escrituras y doctrinas, o enseñar lo que la Biblia dice. Si no podemos ver las implicaciones de cada texto bíblico, podríamos hacer lo mismo que hicieron los fariseos que conocían las escrituras, pero no entendieron lo que decían.

Detrás de la narración de cada evento de la biblia, además de la historia hay sabiduría de Dios, implicaciones para mi relación con Él, implicaciones para la vida diaria y revelación de la gloria de Dios que escribe la historia y controla la historia. Por eso Cristo dice, escudriñad las escrituras es más que leerlas; es más que recitarla. Es pasar de la lectura del texto a las implicaciones del mismo texto, tanto las implicaciones espirituales como las prácticas.

En Hechos 13:30-37, Pablo presenta los eventos mas importantes del mensaje del evangelio: la vida, la muerte y resurrección de Cristo como eventos históricos que ocurrieron en el tiempo y en el espacio con la presencia de testigos oculares. Pablo deja claro el contraste entre el gran rey David que murió, fue sepultado y vio corrupción y Jesús que fue sepultado, pero cuyo cuerpo no vio corrupción porque Dios lo levantó de entre los muertos.

Presentado el evangelio en los versos anteriores, Pablo pasa a ver las tres implicaciones del evangelio (Hechos 13:38-39):

  • El perdón de pecados es anunciado por medio de Cristo que venció el pecado y la muerte.
  • La Ley no justificó a nadie. Todo el que confió o confía en la ley ha terminado en la condenación eterna.
  • La justificación llega al incrédulo cuando el deposita su confianza en la obra de nuestro Señor Jesús.

A través de las obras de la ley no era ni es posible obtener salvación porque al revelar el carácter de Dios, la ley solo me permite conocer mi pecado, pero no perdona mi pecado. El apóstol Pablo califica la ley como santa, justa y buena (Romanos 7:12); pero en el texto de hoy, enseña que, aun así, la ley no me permite obtener salvación.

La ley es un reflejo del carácter de Dios como dijimos; de manera que cada vez que la violo estoy violando el carácter de Dios. Si voy a ser salvo tendrá que ser a través de otra vía: “por medio de Él, todo aquel que cree es justificado” (Hechos 13:39). Nuestro juez no nos declara inocentes porque somos culpables, pero sí nos declara “no culpable” sin serlo y salimos del tribunal habiendo sido declarado libres a pesar de merecer la condenación. Cuando Dios te declara “no culpable,” eso implica que serás tratado como si no hubieras cometido el pecado. Tanto es así que vas a compartir el trono con la única persona que nunca ha pecado que es el unigénito de Dios y heredarás las cosas que Cristo herede porque Dios te ha hecho coheredero con Su hijo. La razón por la que Dios nos declara “no culpables” es simplemente por Su gracia, a ningún costo a mi persona (Romanos 3:24). Ahora, el hecho de que mi justificación sea gratuita no dice que a nadie le ha costado nada; sino que a ningún pecador le ha costado nada. Cristo pagó para que yo fuera liberado y por tanto ahora Su pago hizo posible mi declaración de “no culpable” de manera gratuita.

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