¿Por Qué un Instituto?

La necesidad de educar a los cristianos en el manejo preciso de la Palabra de Dios no requiere mayor explicación. Sin embargo, el medio para poder emprender esta tarea si requiere de una rigurosa evaluación. Aunque existen muchas instituciones que ofrecen diferentes programas de enseñanza teológica, una de las más urgentes necesidades es desarrollar una institución que esté firmemente ligada a la iglesia y a su devenir.

Este vínculo vital permitiría, en primer lugar, que el centro educativo permanezca unido a la visión y el quehacer de la iglesia, que es como ya dijimos "...columna y sostén de la verdad" (1 Tim.3:15b). En segundo lugar, los cristianos que creen que el Señor los está llamando a profundizar en el estudio de las Escrituras no tendrán que desarraigarse de su vida eclesiástica, sino que podrán encontrar una institución que funciona en sintonía con la vida de la iglesia. En tercer lugar, aunque muchas de las materias enseñadas por instituciones independientes fueron desarrolladas con el fin de satisfacer las necesidades específicas del pueblo de Dios, esos cursos tienden a convertirse en meros referentes crítico-teóricos que apenas se pueden aplicar dentro de la estrategia y la visión actual de las iglesias. Es así que tanto la institución como su currícula deben también estar sumamente enraizados y predispuestos a responder a la necesidad de formar hombres y mujeres que manejen con precisión la Palabra de Dios y que hayan desarrollado habilidades que hagan fructificar sus ministerios e impacten la sociedad con integridad y sabiduría.

La idea de un instituto no es nueva. A finales del siglo XIX, tanto Alberto B. Simpson, el fundador de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, como Dwight L. Moody, el famoso evangelista norteamericano, decidieron fundar institutos bíblicos que permitieran entrenar no sólo a ministros sino también a laicos comprometidos con la misión de la iglesia. De allí en adelante, muchos institutos firmemente asociados con iglesias evangélicas y protestantes han sido formados alrededor del mundo.

Los institutos son organizaciones educativas completamente vinculadas a la iglesia que ofrecen educación superior especializada en estudios bíblicos. La currícula ofrece una correcta y profunda interpretación de la Palabra de Dios y sus aplicaciones en diferentes áreas del quehacer y del pensamiento humano. La Asociación para la Educación Bíblica Superior (ABHE, en inglés) define a una institución de educación bíblica superior como, "una institución de educación superior en la que la Biblia es central y el desarrollo de la vida cristiana y ministerial es esencial". La ABHE afirma que todo instituto tiene como propósito, "... enfatizar la importancia de reconocer el Señorío de Jesucristo sobre cada aspecto del pensamiento, la vida y el trabajo. Éste busca ayudar a los estudiantes a desarrollar una cosmovisión cristiana y cultivar un carácter y valores cristianos. Cada uno de ellos enfatiza la importancia de un profesorado piadoso que enseñe con palabras y ejemplo". Esta misma asociación destaca tres componentes claves en toda institución de esta naturaleza:

1. El contenido de su currícula está básicamente compuesto por estudios bíblico-teológicos que ayudan a los estudiantes a dominar las Escrituras, así como también ayudarles a crear habilidades para que puedan interpretar la Palabra de Dios y aplicarla correctamente en diferentes ambientes y disciplinas, desarrollando una cosmovisión cristiana y así una mente que piense bíblicamente en cada área de la vida.

2. Estas instituciones insisten que es imposible separar las creencias del carácter. Por lo tanto, están diseñadas no sólo para desarrollar habilidades académicas sino también para enfatizar el desarrollo de la formación espiritual y el carácter cristiano. Una de las metas es que los estudiantes puedan cultivar ciertos hábitos, virtudes y estándares que les permitan fortalecer el carácter y la auto-disciplina necesarias que los lleve a una vida consagrada y fructífera delante de Dios y de la sociedad.

3. Estas instituciones requieren y alientan que sus estudiantes mantengan un involucramiento activo en sus vidas seculares y en la vida de sus iglesias mientras ellos están estudiando. Los estudiantes están llamados a poder percibir el valor práctico de lo que van aprendiendo y también la relevancia de sus estudios en el presente y no sólo para el futuro. Esto significa que los estudiantes irán identificando y cultivando sus dones espirituales y talentos naturales mientras están trasladando lo que van aprendiendo en clases a su vida práctica tanto personal como ministerial.

Finalmente, como se ha podido observar, el Instituto Integridad & Sabiduría se adhiere a todos estos principios y objetivos y estaremos trabajando y orando para que nuestra institución pueda convertirse en un lugar en donde se provean espacios alrededor de la Palabra de Dios para la reflexión, la investigación creativa, el entrenamiento, el diálogo fructífero, la promoción y el envolvimiento activo en el entendimiento de la realidad eclesial, personal y social. Buscaremos presentar información y herramientas con las cuales individuos, iglesias y otras organizaciones puedan reforzar tanto sus vidas personales como su contribución en la sociedad de una manera positiva, encarnando los valores de servicio, espiritualidad saludable, integridad, sabiduría, ciudadanía responsable y ética basada en el testimonio eterno de la palabra de Dios.