En la entrega anterior vimo a Nehemías enfrentar la ferrea oposición hacia el y el trabajo que desempeñaba con sensibilidad hacia los necesitados. Se resalta también su madurez como líder y la delegación de funciones en personas de su confianza. Esta segunda entrega veremos otras funciones desempeñadas por este hijo de Dios levantado para llevar a cabo una obra especial. 

Encuentro del pueblo con su Palabra (Segunda Parte)
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Nehemías 8

Sin embargo, no encontramos eso en Nehemías, sino que Nehemías como gobernador sabe cuál es su función y terminada su función, que era restaurar las murallas, él estaba organizando algo más, pero él ha comenzado a delegar las funciones; y la administración de la ciudad de Jerusalén ha quedado delegada.  

Lo próximo que leemos en el capítulo siete del libro de Nehemías a partir del versículo cinco, es lo siguiente: 5Entonces mi Dios puso en mi corazón reunir a los nobles, a los oficiales y al pueblo para que fueran inscritos por genealogías. Y encontré el libro de la genealogía de los que habían subido primero, y hallé escrito en él: 6Estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, aquellos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad, 7los cuales vinieron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Azarías, Raamías, Nahamaní, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigvai, Nehum y Baana. El número de hombres del pueblo de Israel.

Lo que Nehemías está haciendo ahora, es un censo por genealogía para determinar quiénes son los hijos de Israel,  y de dónde proceden.  En el contexto hebreo eso era importante, porque a fin de cuentas sólo los levitas y los descendientes de la tribu de Levi, precisamente podían servir en el templo. La razón por la que mencionamos este hecho es porque el texto comienza diciendo "entonces mi Dios puso en mi corazón". Vemos a Nehemías haciendo un censo que Dios puso en su corazón, y en 1 Crónicas 21, vemos a David haciendo otro censo, que Dios no puso en su corazón, sino que Satanás incitó a David a hacer, el cual terminó precisamente con 70.000 muertos, como causa del juicio de Dios contra un censo que Nehemías hizo cuando éste encontró la aprobación de Dios, porque fue iniciado por Dios.

No hay ninguna actividad, no importa si es estadística, matemática, censual, que no tenga importancia para Dios. Dios entiende, que si él es quién nos dirige, entonces todas nuestras actividades debieran estar dirigidas y motivadas por él. David actuó conforme a su propia carne, quiso censar al pueblo para confiar, precisamente, en los soldados que él tenía y Dios se airó contra David. 

Una vez organizado el pueblo y restauradas las murallas, Nehemías entiende que el pueblo ha sido preservado, por lo que el comienza a producir un encuentro del pueblo con la Palabra de Dios. Lo que vemos ahora, entonces en el capítulo ocho es la lectura de la Palabra; en el capítulo nueve tú tienes un arrepentimiento como resultado de la lectura de la Palabra; en el capítulo siguiente en el capítulo 11 encuentras una renovación del pacto de Dios para con ellos.

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