En nuestra serie anterior vimos la vida de un líder involucrado en la reconstrucción de las murallas. En esta nueva serie veremos a un líder de mayor intimidad con Dios, con un mejor conocimiento de sí mismo, que desempeñó nuevas funciones y del que la actual y próximas generaciones tiene mucho que aprender.

Encuentro del pueblo con su Palabra
(
Nehemías 8

Hasta el capítulo seis vemos a Nehemías enfrascado en la reconstrucción de las murallas.   Un líder en una íntima relación con el Dios que dirigía su vida. Un líder que cuando se refería a su Dios, hablaba del Dios grande, temible, el Dios que guardaba el pacto, la misericordia con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos. 


Vemos también como este líder, supo manejar la oposición, una oposición que era continua, obstinada, recurrente; sin embargo el enfrenta dicha oposición con una enorme sensibilidad hacia los necesitados. 

Hay algunos aspectos de la vida de Nehemías que quisiera resaltar, debido a que nos siguen sirviendo de ejemplo a nosotros para el día de hoy. 

Al principio del capítulo siete en el verso dos leemos las siguientes palabras: 

“²puse al frente de Jerusalén a mi hermano Hananí y a Hananías, jefe de la fortaleza, porque éste era hombre fiel y temeroso de Dios más que muchos.”

Vemos a un líder que ha comenzado a delegar funciones.  En esta ocasión,  él ha delegado el control, la administración de la ciudad de Jerusalén, a éste que él llama mi hermano, probablemente no en términos de su consanguineidad, sino en términos de la relación estrecha  que guardaba con ellos. Pero la razón por la que Nehemías escoge a  Hananías es precisamente por algo que el texto nos deja ver, y es que era un hombre fiel y temeroso de Dios más que  muchos.

Cuando hablamos de alguien que es temeroso de Dios, estamos refiriéndonos a alguien que tiene respeto hacia el nombre de Dios, a Su verdad y Su causa. Alguien que tiene reverencia de una manera especial y en este caso mucho más que muchos otros.  El énfasis que Dios hace cuando va a elegir a alguien,  no es tanto en lo que es su propia preparación académica, sino más en la formación de su carácter.  En este caso la elección de Hananías tiene que ver con su carácter y en especial con la relación que el guardaba con su Dios. 

Hananías era considerado un hombre fiel y temeroso, por lo que podríamos concluir que ha sido puesto a servir basado precisamente en su vida de santificación. 

Dios elige para servirle a aquellos que se han entregado, consagrado de una manera especial a Su causa. 

En el caso de Nehemías, comenzamos a ver como él comienza a delegar funciones; decíamos que Nehemías observa o sigue un patrón que todo líder debe seguir, y es la delegación de funciones.  Debemos estar abiertos para delegar funciones y para esto debemos entender lo que son nuestros llamados, nuestros dones y talentos. 

Muchas veces lo que impide que un líder delegue funciones es su propio ego, orgullo y ese deseo de ser reconocido y recibir el crédito por lo que haya hecho. 

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