Adoración
es más que música, es más que un momento; de
hecho, el primer acto de adoración humano registrado en la
Biblia no tuvo ningún elemento musical. En Génesis
4:3-7 vemos las ofrendas que Caín y Abel presentaron a Dios
como acto de adoración; una fue rechazada y la otra aceptada.
Este pasaje nos ilustra que con un “mismo acto de adoración”
podemos agradar o no a Dios. Debemos recordar que la adoración
es un estilo de vida y por tanto todo cristiano está llamado a
vivir para la gloria y honra de Dios, quien nos creó para la
alabanza de su gracia
(Efesios
1:6).
Primera parte:
- La Adoración aceptable y no aceptable para Dios
- La necesidad de renovar la adoración
Segunda parte: - Cómo Dios concibió Su adoración
- Servicio tradicional y Servicio contemporáneo