En esta tercera parte de la serie, veremos qué representa la luz. Podremos diferenciar el reino de la luz del de las tinieblas

Dios es la fuente de luz y de vida (3era. Parte)

(1 Juan 1:5-7

1 Juan 1:5-7  “Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. 6  Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad...

La luz también representa la verdad de Dios. Dios es verdadero y las tinieblas son todo lo opuesto. Por tanto esta luz de la que habla Juan no solo representa la santidad abosulta de Dios, sino que representa Su verdad. Toda mentira o falsedad, es consisederado en la palabra como algo perteneciente al mundo de las tinieblas. El profeta Isaías habló de aquellos que “...llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!(Isa. 5:20). Las tinieblas por otro lado están relacionadas al reino de Satanás que fue expulsado de la gloria de Dios y son simbólicas de la mentira, del error, de la falsedad. En las Escrituras, las tinieblas son continuamete relacionadas al pecado y al reino de los hombres. Continuamente la palabra nos habla de dos reinos: 


El reino de las tinieblas y el reino de la luz; Dios nos “llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9)

- El reino de los hombres y el reino de los cielos; “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36)

- El reino de Dios y el reino de Satanás. 

Dios es luz y eso, en cierta medida, representa nuestra vida. El salmista lo decía de esta manera en el Salmo 36:9  “Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz”. Dios es la fuente de vida. Esto puede ser ilustrado por las plantas que necesitan de la luz del sol para hacer su alimento. Cuando no teníamos la luz de Dios estábamos muestos en delitos y pecados; y pertenecíamos al mundo de las tinieblas.


La palabra dice: “porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz” (Efesios 5:8). Cuando estábamos en tinieblas, la oscuridad en la que andábamos no nos permitia ver el pecado. La luz de Dios es la que nos pernite ver el resto del mundo correctamente. C. S. Lewis decía que: “Yo creo en Dios de la misma manera en que creo en el Sol, no solo porque lo veo, sino que al verlo, yo puedo ver todo el resto”. Lo que Lewis estaba diciendo es que es la luz del sol la que nos permite ver lo que está a nuestro alrededor. De esa manera cuando hablamos de que Dios es luz, es su luz la que nos permite ver, espiritualemte hablando, la realidad del mundo de pecado que nos rodea. Cuando estábamos sin Dios, estábamos en pecado, pero el pecado no molestaba porque ignorábamos su presencia. Pero Dios nos trasladó del mundo de las  tinieblas a su luz admirable, ahora podemos ver la verdad. A ese mundo de pecado y de muerte espiritual vino Cristo a quien Juan mismo describe de esta manera en su evangelio:  “En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron” (Jn. 1:4-5). 

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