Con este escrito iniciamos una serie titulada: "Dios es la fuente de luz y de vida". El pastor Miguel Núñez nos guiará a través de los verso 5, 6 y 7 de 1 Juan al entendimiento de lo que el Espíritu Santo inspiró en el apóstol Juan. 

Dios es la fuente de luz y de vida 

(1 Juan 1:5-7

1 Juan 1:5-7  “Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. 6  Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad...”. 


Esta porción de la Escritura tiene dos conceptos claves: El primero es la idea de lo que Dios es; y el segundo, la necesidad del creyente de andar en la verdad para tener comunión con Dios, precisamente debido a lo que Dios es. 


Juan está tratando de defender la verdad del evangelio en contra de falsos maestros y falsos profetas que habían penetrado las filas del cristianismo y que estando en la mentira y en la oscuridad querían hacerse pasar por ángel de luz, enseñando una verdad adulterada con relación a la persona de Cristo y a la revelación de Dios. Y parte de lo que Juan quiere enseñarnos es cuales son los frutos de la luz y cuales son los frutos de las tinieblas. Si podemos diferenciar esas dos cosas, podremos diferenciar quienes son creyentes y quienes no lo son; quienes son hijos de Dios y quienes son hijos del mal. 


Al definir cómo deben andar los hombres Juan comienza con Dios; antes de hablar de aquellos que andan en oscuridad, Juan nos deja ver quién es la fuente de luz. Pero a diferencia del salmista que claramente nos dice que Dios es la fuente de luz (Ps. 36:9), Juan prefiere decirnos no solo que Dios es la fuente, sino que de forma llana nos dice que “Dios es luz”. 


Dios es definido en diferentes maneras en Su palabra. 


Para Mosiés, Dios es fuego consumidor (Deut. 4:24)

Para el autor de Crónicas, Dios es grande (2 Cro. 2:5), Dios es clemente y compasivo (30:9).

Para Job, Dios es poderoso (Job 36:5)

Para el Salmista, Dios es bueno (Sal. 73:1)

Para Daniel, Dios es justo (Dn. 9:14)

Para Juan, Dios es veraz (Jn. 3:33) y Dios es espíritu (4:24)

Para Pablo, Dios es santo (1 Co. 3:17) y es fiel (2 Co. 1:18)


En esta carta de Juan Dios es luz. En muchos casos tenemos una buena idea acerca de lo que el texto nos comunica acerca de Dios; sin embargo, cuando Juan dice que Dios es luz, la idea no está tan clara. Preferimos oir que Dios es amor,  que Dios es fiel, o que Dios es bueno, clemente, compasivo. El pecado hace que las personas prefieran oir que Dios es todo esto, pero no que Dios es santo, que Dios es justo o que Dios es un fuego consumidor. El pecado que mora en nosotros nos hace amedrentar cuando oimos estas cosas. 

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