Confusión ante la resurrección (Segunda Parte)
En nuestro escrito anterior vimos las reacciones luego de la resurrección de Jesús al tercer día. En esta entrega estaremos viendo qué tan fuerte o débil fue la fe de los discípulos que acompañaron a Jesús durante su ministerio y la forma en que muchos de nosotros reaccionaríamos ante tal situación.
LA INSEGURIDAD DE SU FE QUE LOS LLENÓ DE MIEDO
Si hubo algo que marcó la fe de los discípulos en un principio fue la inseguridad. Y conforme al texto de Lucas que nos habla de que ellos estaban aterrorizados, asustados, turbados, podemos inferir que la primera reacción de los discipulos al ver a Jesús fue de inseguridad. Lucas nos dice que ellos estaban aterrorizados. Alguna vez se ha detenido a pensar ¿Qué es lo que aterroriza al ser humano?
Dios sabe que nosotros somos criaturas inseguras; llenas de miedo. Más de 300 veces aparece el mandato de no temer en la palabra de Dios. Ahora bien, yo entiendo que Dios tiene menos problemas con nuestras miedos que con nuestras dudas, porque nuestros miedos hablan de nosotros; pero nuestras dudas ponen en cuestionamiento el carácter de Dios; ponen en entre dicho su fidelidad.
LA INSUFICIENCIA DE SU FE LOS LLENÓ DE DUDAS
En Lucas 24:38, Jesús pregunta a sus discípulos “¿...Por qué surgen dudas en vuestro corazón?”. Porque los discipulos creían de forma vacilante. Es como que el corazón quería creer, pero su mente no los dejaba. Lamentablemente después de la resurrección, la duda con relación a la veracidad de lo que estaban viendo, fue la experiencia mas común que experimetaron los discípulos. Vemos en el relato de los evangelios, que algunos dudaron al ver a Jesús y que hasta se negaron a creerlo.
La pregunta que necesitamos hacernos es ¿qué nos hace dudar? Y creo que aquí hay múltiples razones para la duda en nosotros.
1) Dudamos de alguien cuando no le conocemos bien. No podemos pretender que vamos a confiar en alguien a quien no conocemos. Ese es el problema con muchos de los hijos de Dios que realmente no conocen a su Dios y la razón por la que no le conocen es porque no tienen suficiente expocisión a Su palabra y es Su palabra que representa la revelación de su ser; de su esencia. Por otro lado, mucha gente vive de una manera superficial y desarrolla relaciones humanas superficiales y no hay manera que yo pueda desarrollar una relación profunda con Dios a quien no veo, si no puedo desarrollar una relación profunda con mi hermano a quien sí puedo ver. Personas que no han podido desarrollar una relación profunda con amigos, con sus hijos o con sus cónyuges difícilmente puedan desarrollar una relación profunda con Dios. La superficialidad con la que vivimos nos traiciona porque nos lleva a tener una relación superficial y distante con Dios y no hay manera que yo pueda confiar en El a través de una relación distante y por tanto permanezco con frecuencia con dudas con relación a Dios.
2) Dudamos de Dios porque otros nos han fallado y subconcientemente comparamos a Dios con otros. Por eso dice Dios en su palabra, “pensaste que yo era tal como tú”, (Salmo 50:21). Dudamos con frecuencia de Dios porque con cierta regularidad nosotros hemos confiado en otras personas y esas otras personas nos han fallado y esas experiencias nos han marcado hasta el punto que ahora se nos hace difícil confiar en los demás; pero eso llega hasta Dios. Consciente o subconscientemente, creemos que Dios es como nosotros.
3) Dudamos de Dios porque con frecuencia nosotros mismos hemos hecho promesas a otras personas que no hemos cumplido. Estamos tan acostumbrados a fallar y a que otros nos fallen, que nuestra mente no logra despegarse de esas experiencias de fracasos y de la misma manera cuando Dios está haciendo algo en nuestras vidas estamos constantemente a la expectativa de que algo va a fallar. No nos gusta sentirnos desilusionados y muchas veces temiendo la desilusión, preferimos no creer.
En nuestra próxima entrega continaremos viendo la fortaleza o debilidad de aquellos que estuvieron con Jesús antes de su muerte y la manera en que muchos de nosotros actuaríamos en caso de encontrarnos en una situación semejante.