Confusión ante la resurrección (Final)

En esta última entrega de la serie "Confusión ante la resurrección" veremos qué hizo que la fe  de los discípulos tomara un nuevo impulso y perspectiva. 

 

Aun cuando la fe de los discipulos antes de la resureccion se caracterizó por ser insegura, insuficiente, inmadura e incapaz; sucede algo luego del encuentro con el Señor que impulsa su fe. Lucas 24:49 dice:  “Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto”. Lucas en el libro de Los Hechos, nos deja ver que ese poder de lo alto no era mas que el poder del Espíritu Santo que descendió el día de Pentecostés, y es precisamente lo que impulsó la fe de los discipulos a alturas nunca vistas antes. Los discípulos fueron personas ordinarias hasta que el Espíritu de Dios descendió sobre ellos. Entonces, su Fe:

- Le hizo perder la inseguridad que les permitió morir como mártires;
- Terminó con sus dudas que los hizo creer en su segunda venida aunque 2,000 años después El no haya retornado;
- Fue suficiente para afrontar la soledad a la que se vieron expuestos;
- Maduró hasta el punto de que ya no requerían de señales para creer.   

En un sentido los discípulos hubiesen preferido que el Maestro no se fuera; pero en Juan 16:7 Jesús les había revelado que era preferible que El se fuera y les dijo en Mateo 28: 18 “Toda autoridad me ha sido dada en los cielos y en la tierra”. Tal afirmación, debio  haber llenado a los discípulos en aquel tiempo, y hoy a nosotros también de mucha tranquilidad. Eso implica que no hay enfermedad sobre la cual Jesús no tenga autoridad; no hay vidas o muertes sobre las cuales Jesús no tenga poder; no hay eventos, catástrofes, accidentes que estén fuera de su control; no hay relaciones de amistad, noviazgos y de matrimonio que El no supervise y determine; no hay compras y ventas de posesiones y propiedades que estén fuera de su dominio, absolutamente nada escapa a su señorío.  

Es ese entendimiento lo que causa la próxima reacción de parte de los discípulos: Lucas 24:52  “Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo, 53  y estaban siempre en el templo alabando a Dios”.

¿Qué los hizo pasar del llanto al gozo; de la duda a la adoración; de la tristeza a la felicidad?

SU FE que ahora había madurado.  Una fe madura es una fe estable; segura; llena de gozo; suficiente para la vida de santidad y capaz de resistir y de esperar hasta que El vuelva. Notemos que los discipulos no regresaron a Jerusalén sin antes adorarle. La experiencia de la adoración llena al creyente de gozo. Finalmente los discípulos vieron al Señor partir y en vez de llenarse de tristeza, se llenaron de gozo.

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