CONFUSIÓN ANTE LA RESURRECCIÓN

Alguna vez se ha imaginado como debió haber sido aquel domingo de resurrección, cuando las mujeres se acercaron al sepulcro y lo encontraron vacío. El viernes al atardecer, Jesús fue sepultado; con toda probabilidad sus discípulos pasaron la noche llorando la muerte de la persona que habían llegado a amar; pero aún más; debieron haber llorado al recordar como la apariencia del maestro fue desfigurada mas “que la de cualquier hombre, y su aspecto más que el de los hijos de los hombres”, como nos dice Isaías 52:14

El sábado fue día de reposo, probablemente, muchos de ellos lo pasaron juntos hablando, comentando y llorando la pérdida y el dolor por el que pasó su amigo íntimo quien los amó incondicionalmente hasta el fin. Al amanecer del domingo, las mujeres, entre las que se encontraba María Magdalena y la otra María, dice Mateo 28:1, se acercaron al sepulcro, lo encontraron vacío y entonces fueron a dar la noticia. Después de aparecércele a estas mujeres, en algún lugar no especificado, el Señor se le apareció a Simón Pedro ese mismo día. Un poco mas tarde, el mismo domingo, el Señor se le apareció a los discípulos que iban camino a Emaús. Ellos no le reconocieron mientras iban por el camino conversando hasta que El se sentó a la mesa con ellos y partió el pan frente a ellos y al reconocerlo, ahí mismo el Señor se despareció en medio de ellos. Esos dos discípulos hicieron lo mismo que las mujeres, corrieron a encontrar a los once apóstoles para darle la noticia. 

33 Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, 34  que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. 35  Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan. 36  Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37  Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. 38 Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón?, (Lucas 24:33-38). 

En nuestra próxima entrega examiremos que tan fuerte o debil resultó ser la fe de los discípulos en ese momento crucial de sus vidas y como muchas veces nosotros reaccionamos de la misma forma que ellos lo hicieron.


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