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Cómo confrontar a alguien que está en pecado

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“Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.” Mateo 18:15-17

 

Mateo 18, a partir de versículo 15, aborda el tema de la confrontación de personas en pecado con bastante claridad. El primer paso que debe ocurrir es que, si tu hermano peca, es tu deber ir y repréndelo a solas. Si en ese momento él te escucha, has ganado a tu hermano; pero si no escucha, entonces debes ir con dos o tres personas más para confrontarlo de nuevo. Esto no debe ocurrir solo si tu hermano peca contra ti—como muchas traducciones de la Biblia dicen erróneamente, algo que las Escrituras no dicen en el idioma original. Sino que, “si tu hermano peca,” y lo ves en pecado, es parte de tu responsabilidad cuidar de su santidad y de su caminar. La idea de hacer esto es que el hermano se pueda arrepentir en privado sin tener que exponerlo y sin tener que hacerle pasar vergüenza.

¿Que tiempo pasa entre el primer encuentro y el segundo? La Biblia no dice; esto depende de varios factores como el pecado en sí, la gravedad, la respuesta a la confrontación, etc. Pudiera pasar una semana, un mes, 3 meses; la idea es que un tiempo debe pasar para que el hermano en pecado pueda pensar en lo que se le está apuntando sobre su pecado.

¿Qué ocurre si el no escucha? Mateo 18:17 nos dice que hacer: entrar en un proceso de disciplina de la iglesia. El primer paso que se toma decirles a los líderes de la iglesia para que ellos tomen cargo. En algunos casos, lo que los líderes de la iglesia, lamentablemente necesiten hacer si no hay arrepentimiento es comunicarlo a la iglesia. En decírselo a la iglesia, el objetivo principal no es que expulsar a la persona inmediatamente; debe haber otro periodo de tiempo durante el cual hermanos cercanos de esa persona deben acercarse a él para confrontarlo o tratar de animarlo a que se arrepienta. Si el hermano en pecado tampoco escucha a la iglesia, dice el texto, entonces tenlo por gentil o publicano. Al expulsar al hermano, lo que se está haciendo es permitir que experimente la mayor presión posible fruto de la soledad de su condición sin hermanos en la fe que le puedan servir de compañía, sustento, y ánimo. Así talvez podrá llegar al arrepentimiento, evitando mayores consecuencias en el futuro.

Mateo 18 nos indica el proceso, pero la Biblia tiene varios otros pasajes que nos informan que debemos ser cuidadosos o benignos a la hora de confrontar a un hermano. Cuando tú vas con tu hermano a confrontarlo, tu no lo vas a confrontar de manera bochornosa y airada; tú lo debes confrontar en humildad, mansedumbre, amor—que el vea que a ti te duele su pecado, no que te aíra. Gálatas 6:1 dice, Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Ahí hay una buena advertencia para nosotros; la mansedumbre con la que debemos ir no solamente es para ayudar a aquel hermano, sino para yo posicionarme donde debo estar, no creyéndome superior a él, no vaya ser que yo caiga en la misma condenación o en el mismo pecado.

Oro que podamos ser espirituales, mansos, humildes, y maduros al lidiar con el pecado del otro.

 

 

*Tomado del podcast “No es tan simple como parece”, episodio “¿Qué dice la Biblia sobre cómo confrontar a alguien que está en pecado?“.

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